viernes, 29 de agosto de 2008

El bolsillo del contribuyente

Hay un país vecino Colombia, en su capital Bogotá, los contribuyentes que por supuesto tienen recursos, aportan más de lo que les corresponde en forma voluntaria, nos preguntamos ¿por qué lo hacen?. Muy simple, ellos ven que sus recursos están siendo bien utilizados; la violencia en las calles ha disminuido con una buena política de seguridad ciudadana; educación, que en este caso está a cargo de los municipios. Hay más áreas verdes y espacios en los que el ciudadano puede disfrutar y compartir. Se unen vecinos de diferentes distritos, para escuchar un concierto de Rock, o para jugar un partidito de fútbol. El transporte público ha sido mejorado, ahora el bogotano demora menos en trasladarse de un lugar a otro. Es decir, desde hace más de 10 años, los municipios, del tinte político que sean, han apostado por el bienestar de la comunidad.

Aquí en nuestra región, falta una cultura de tributo y cultura ciudadana, la gran mayoría evade los impuestos prediales, que son necesarios para realizar las obras que requieren nuestras ciudades y poblados. No cuidan sus calles, tiran los papeles donde se les antoja, hacen caso omiso de las normas, en fin, todos sabemos que esto es así. Debemos poner nuestra buena voluntad para respetar las normas. Pero, por otro lado, concretamente en la ciudad de Trujillo, las autoridades municipales acaban de aplicarnos un nuevo impuesto, el de “Seguridad Ciudadana”. ¿ Por qué ha causado tanto revuelo y por qué la ciudadanía se niega a pagar?. Muy sencillo, tenemos una gran desconfianza en los políticos, y con razón; además no vemos que nuestros tributos sirvan para mejorar la calidad de vida de los habitantes. Frente a este hecho, es un deber de la comunidad el exigir a las autoridades, que cumplan con lo que prometieron en sus campañas electorales, cumplan con su plan de gobierno, no dejar que cada nueva autoridad haga lo que le parezca olvidándose de los compromisos para los que fueron elegidos. Esta es una actitud vigilante que debemos tenerla siempre.

Es decir, tenemos obligaciones como moradores de una ciudad o centro poblado, pero también tenemos derechos y estos los debemos ejercer. La democracia significa comunicación y diálogo alturado, en el caso concreto de Trujillo, en ningún momento se nos ha consultado sobre el nuevo impuesto. Que hay que tomar medidas frente a la delincuencia creciente, es cierto, pero no se consigue solo con la represión o, por la presencia de contingentes policiales en las calles, se consigue con todo un programa en el que se contemple la inclusión de esa gran mayoría que no tiene acceso a la educación y oportunidades laborales, más aún si estamos en una región con gran despliegue económico. Por otra parte, repito, está la desconfianza a las autoridades; actualmente, la ciudad está envuelta en un polvo nocivo para la salud, las pistas rotas por los trabajos de cambio de tuberías, y hasta el momento no ponen el asfalto en las zonas en donde han terminado, esto perjudica a los transeúntes, comercio y al turismo que está llegando en cantidad. Las autoridades deben explicarnos el por qué no solucionan este problema, que va contra nuestro bienestar. Luego, podremos hablar de impuestos para Seguridad Ciudadana, mientras tanto no estamos obligados a pagar algo en lo cual no hemos participado.

Marcela García Guerrero
Directora

1 comentarios:

francisco dijo...

Como trujillano felicito la salida de este diario, y me uno a su protesta por la falta de orden y respeto a las ordenanzas que existen en la ciudad.
Los moradores tienen que manifestarse al respecto
saludos
francisco alayo