viernes, 27 de marzo de 2009

EL PEZ POR LA BOCA MUERE

Refrán popular, que lo ha puesto de moda el Presidente Constitucional de nuestro país. Sus entusiastas declaraciones frente a la crema y nata de la banca internacional, deben haber producido más de un escozor en éstos, ni que decir en los políticos de oposición que se rasgaron las vestiduras en el pleno del día de hoy. No es para menos, o él tuvo un lapsus linguae, o simplemente su lado dictatorial salió a flote sin que se diera cuenta. ¿Puede ser el cansancio? Si, pero debemos tener en cuenta que nadie dice lo que no siente o cree. Un psicólogo nos definiría ¡qué pasó!
Vamos por partes, el Presidente de una república democrática es elegido por el pueblo para que lo represente y conduzca la nación en aras a conseguir el bienestar de sus electores. Un presidente constitucional por lo tanto, no puede decir lo que se le ocurra: “en el Perú el presidente tiene un poder: no puede hacer presidente al que él quisiera, pero sí puede evitar que sea presidente quien él no quiere. Yo lo he demostrado”, todos lo hemos visto y escuchado; estas declaraciones se hacen sólo en regímenes totalitarios, lo que por supuesto, no es el caso de nuestro país, tenemos una frágil democracia, cierto, pero democracia al fin y debemos defenderla.
Hay personalidades autoritarias, hay personalidades que el poder las perturba, en este caso, es la segunda vez que lo ostenta, por lo mismo debería saber manejar la situación; más aún, cuando todos reconocemos su gran elocuencia y manejo político. Por lo tanto, son muy extrañas estas declaraciones y ameritan en bien de la transparencia, confianza y respeto por los otros poderes del estado y por la ciudadanía, una declaración sincera en la que se reconozca su error, esta actitud demostraría que estamos ante una personalidad capaz de asumir sus errores. Los ciudadanos que creemos en la democracia y que apostamos por ella, no aceptamos, el comunicado que distribuyó su oficina de prensa, en la que señala que “no dice lo que dijo.”
Esperamos en aras de la tranquilidad ciudadana y del respeto por la democracia, una señal positiva, de parte del ejecutivo.

Marcela García Guerrero
Directora

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