martes, 17 de marzo de 2009

¡QUE CONTRADICCIÓN!


Mientras nuestra región está considerada entre las que más desarrollo ha tenido por sus recursos mineros y por las exportaciones del sector agroindustrial, Contradictoriamente los servicios de salud están viviendo una realidad que nada tiene que ver con el “gran despliegue económico”.
El día de hoy, martes 17 de marzo, la prensa informa que el Hospital “Víctor Lazarte Echegaray” -el más importante- de la ciudad de Trujillo, se encuentra desprovisto de medicamentos, lo que obliga a los pacientes a tener que comprarlos fuera, ocasionándoles un gasto extra, cuando por derecho – porque pagan mensualmente- les corresponde ser atendidos también, con ellos.

¿Qué se puede pensar al respecto?. Esta región es una de las más prosperas, tanto por el canon minero como por las aportaciones de los miles de asegurados de las agroindustriales, sumados a los miles de empleados y jubilados, ¿porqué?, el mayor hospital de la ciudad está desabastecido. ¿En que país, o región estamos viviendo, el desarrollo y bonanza económica para quién es? ¿Qué está pasando con los aportes de los asegurados? Este es un caso palpable de que el gobierno regional y el gobierno central, no priorizan la atención en algo tan básico como es la salud; y si algo prioritario como es la salud está en esta situación, las famosas campañas sociales ¿existen?, o son un cuento que a estas alturas ya a nadie convence.
Tenemos una prueba concreta de la indiferencia de las autoridades frente a un derecho básico de la comunidad. Es necesaria por lo tanto, una sanción ejemplar para los responsables directos de esta situación.

No queremos ni imaginar lo que está pasando en las postas médicas, hospitales y centros asistenciales del interior, si ustedes tienen información a través de este diario ciudadano, hágalo saber. A los ciudadanos nos compete vigilar para que las autoridades cumplan con el rol que les fue encomendado, no olvidemos que ellos nos representan y que nosotros con nuestros impuestos y aportes al seguro social – en este caso- tenemos derecho en recibir la atención que merecemos.

Marcela García Guerrero
Directora

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