sábado, 21 de marzo de 2009

San Ignacio, el otro paraíso escondido

Por:Guido Sánchez Santur

Nací y crecí en medio de este verde y prodigioso paisaje, entre caudalosos y navegables ríos, frondosos bosques, extensas chacras de arroz, el aroma de su café, la espesura de ese chocolate extraido directamente del cacao sin los malignos preservantes, o ese abrasador calor; pero cada vez que regreso siempre me embargan nuevas emociones. Es que uno no acaba de descubrir la riqueza de los pueblos, cada viaje es distinto.
Así es San Ignacio, provincia de Cajamarca que casi nada tiene de sierra y que está desmembrada de la capital regional (su nexo directo es con Chiclayo, en Lambayeque),
al igual que Jaén, cuyas característicacaracterísticas geográficas son propias de la selva alta, y como tal alberga caudalosos ríos, como el Chinchipe que nace en Ecuador y confluye con el Marañón y el Utcubamba, en el pongo de Rentema (límite con la región Amazonas), un impresionante accidente geográfico que se convierte en un espectáculo, al atravesar el ramal central de los Andes del norte.Su historia se remonta a 6 mil años antes de Cristo, con la presencia de los grupos humanos recolectores y cazadores en cuenca del río Chinchipe. Esto quedó registrado en las pinturas rupestres de Faical, las más grandes de su tipo en Sudamérica.Luego se pobló con las tribus Huaros (distrito de Huarango), Chiros, (frontera con Ecuador), Huambisas y Aguarunas (San José de Lourdes y Huarango) y los Pakamuros (a orillas del Chinchipe). Después hubo influencia de la cultura Mochica-Chimú, como lo testimonian los restos arqueológicos de Ihuamaca, San Martín, Faical, Huaquillas (San Ignacio), Perico, Chulucama, Chulalapa, la Palma, Lambayeque (distrito de Huarango); El Carmen, Cerro Campana, Radiopampa, Unión Las Minas (distrito de Tabaconas).

Luego los incas Túpac Yupanqui y Huayna Cápac intentaron someter a los Pâkamuros (indios pintados de rojo) sin éxito, perdiendo en el intento gran parte de su ejército en medio de la selva, ordenando la retirada de sus 10 mil hombres.
A partir de este fracaso militar se sucedieron las leyendas sobre la existencia de monstruos aterradores que impedían el ingreso a la selva. Además, de los jíbaros como reducidores de cabezas.
Tras la conquista española del Perú, en 1538 el capitán Pedro de Vergara intentó dominar a los Pakamuros. Un año después, el capitán Juan de Salinas Loyola, entró en Cumbinamá, capital del Imperio Pakamuro, época en que empieza su extermino.
En 1549, Diego Palomino funda Jaén de Bracamoros, luego San Ignacio por el por Salinas Loyola en el año de 1557. En 1646 llegan los misioneros Jesuitas; Gaspar Cujía y Lucas de la Cueva, y cambian el nombre de San Ignacio de Maynas por el de San Ignacio de Loyola
En su territorio alberga, desde 1988, al Santuario Nacional Tabaconas Namballe con 29 mil 500 hectáreas en los distritos de Tabaconas y Namballe. En el año 2003 se construyó el Puente Internacional de La Balsa que a Perú con Ecuador, especialmente entre las ciudades limítrofes San Ignacio (Perú) y Zumba (Ecuador), lo que facilita el intercambio comercial y turístico entre estos pueblos fronterizos.
San Ignacio es conocida por su producción de café, ganado vacuno y café que abastece los mercados de la costa peruana, incluido Lima. Las extensas chacras se convierten en sorprendentes atractivos que nos permiten conocer el proceso de productivo, desde la siembra hasta la cosecha de estos productos. La misma compra y venta de reses en los grandes corralones y su traslado, cruzando los ríos, se convierten en un espectáculo extraordinario.
En el centro poblado puerto Ciurelo, el más importante de esta provincia, y se ubica en el trayecto a Jaén, asentado a orillas del río Chinchipe, que se cruza con en balsas y botes, cuyos conductores nos ofrecen adrenalínicos paseos cuesta arriba. A ello se suma, una hermosa playa formada, donde la gente aprovecha para nadar y tomar sol.
Así es esta tierra, calurosa y generosa que nos abre sus puerta de par en par para conocer otro trozo de este maravilloso país que se llama Perú, con una enorme variedad cultura y natural.

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