lunes, 6 de abril de 2009

MUSEO DE LA MEMORIA, ¿PARA QUÉ?

El Gobierno del presidente García, ha dado un paso al costado y en un gesto en el que demuestra que la razón ha prevalecido a la pasión, ha formado una comisión que preside el escritor Mario Vargas Llosa; la que tendrá a su cargo la implementación del MUSEO DE LA MEMORIA. Lo que nos alegra, porque los peruanos tenemos derecho en a conocer nuestra historia, por muy cruda e infeliz que sea. Sólo reconociendo esos años de horror podremos llegar a reconciliarnos, a respetar a nuestros hermanos que la sufrieron y evitar que se cometan nuevos atropellos. Este es un paso que nos va acercar, a identificarnos como peruanos, a respetarnos y aceptarnos en nuestra diversidad.


Nuestro amigo y colaborador, el profesor Gerardo Cailloma, en su blog: elrincondeschultz. Explica la importancia de un MUSEO DE LA MEMORIA.

Hace aproximadamente un mes una amiga virtual, Meg, me escribía desde el país vasco donde reside en la actualidad sobre la idea e importancia de un museo. En esos momentos en nuestro país se hablaba de la postergación de un proyecto de edificar e implementar un museo, llamado de la Memoria, en el cual se mostraría los años de barbarie que nos tocó vivir a los peruanos durante casi tres lustros, desde los 80 hasta los mediados de los 90.
En los años 80 tuve oportunidad de visitar dos veces Israel, país en el que permanecí varios meses por motivo de trabajo. Por todos es conocido que esa nación cuenta con un museo dedicado a la memoria de los casi seis millones de personas que fueron exterminadas bajo el régimen nazi y sus seguidores. El museo es impactante, está hecho para recordar el Holocausto y muestra una serie de fotos de por sí locuaces y demoledoras. Los israelíes son conscientes de que este museo no es sólo para recordar sino para enseñar a su población y al mundo de lo que la humanidad puede ser capaz, que los descensos a los infiernos no sólo es para el que es torturado sino el que decide tomar ese camino que arrastra la esencia de lo humano hasta niveles más allá de lo animal. La museografía tiene un impacto en el visitante, que apunta hacia la vergüenza de la especie. YAD VASHEM, el museo de la vergüenza, tiene por objetivo educar directamente al intelecto, a la psique y al alma humanas para hacerles recordar de lo que puede hacer sin medir las consecuencias, ni analizar las acciones que puede uno ejecutar. Al mostrar las imágenes, la persona reacciona o puede tomar una actitud cínica de indeferencia (la cual algunos sombríos personajes de la política israelí han adoptado, pese a tener en casa los tristes ejemplos que hubieron sufrido su pueblo.
Uno ingresa a una sala pequeña sólo iluminada por algunas velas, cuyas luces que han sido refractadas por espejos, mientras voces en 4 lenguas (hebreo, alemán, francés e inglés) van recitando los nombres de los casi 200 mil niños que fueron masacrados en el Holocausto. En el lugar también se encuentra una sala especial en el que vemos llamas votivas perennes, rodeadas por figuras en estrella (Magem David); estas figuras recuerdan a los campos de concentración más importantes, como Dachau, Treblinka, Birkenau o Auschwitz, en los cuales fallecieron cientos de miles de judíos, gitanos, comunistas, religiosos, homosexuales, líderes de oposición o discapacitados físicos. Cuando vi. por primera vez este lúgubre lugar, recordé al maestro Brecht y su poesía de compromiso. Tras casi un par de horas de visita incómoda (no es agradable), salí con mucha rabia y pena.
Había leído sobre el tema, conocido sobrevivientes, visto filmes al respecto. Pero luego de esta dolorosa visita, lo humano te duele.
Sé que todas nuestras sociedades han cometido errores; algunos queremos negarlos para sentirnos bien en el cinismo. Pero también nos toca enfrentarnos sin temores a nuestros terribles demonios de la locura demencial que vivimos en esos años. Viví años duros en Lima y nos insensibilizamos para seguir viviendo; hacíamos chistes de los apagones, de las bombas. Todo nos resultaba remoto. Luego íbamos conociendo gente, exmilitares que habían estado en zona roja, venían con sus demonios; creo que uno queda marcado de por vida cuando uno ve la muerte violenta de otro, peor si uno la inflinge.
Lo que nos va a suceder es dar un gran paso para comenzar a entendernos más, para advertirnos que debemos estar atentos a lo que vivimos y entender nuestra sociedad para desarrollar la tolerancia y la justicia social y económica, que fueron los principales puntos flacos de los que adolece nuestra sociedad. Espero que el museo tenga esa intención educativa en nosotros para abrirnos los ojos de lo que algunos hicieron y lo que nosotros dejamos hacer. Es también un museo a la Responsabilidad, a mi compromiso como ser social.
Muchas cosas no nos van a gustar, pero es nuestra memoria.

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