viernes, 18 de septiembre de 2009

PUTIS, NOMBRE DE LA IGNOMINIA

Por: Gerardo Cailloma Navarrete
http://elrincondeschultz.blogspot.com/

Estuve leyendo sobre lo de Putis y hallé este artículo que me impactó mucho. Este episodio fue todo un hecho lejano para la gente en Lima, donde vivía por esos años. Pero ciudad indiferente a lo que pasaba en la sierra. Cuando Lombardi decidió hacer una película que tenía por leit motiv este hecho luctuoso (LA BOCA DEL LOBO), Giovanna, su esposa entonces, me contaba que la realización del filme era casi una odisea por lo espinoso del tema. Filmarla en la sierra de Tacna no los alejaba del hecho de sentirse asediados por estar mostrando algo que no se quería remover. El estreno de la película fue más accidentado y ahora, viéndolo desde la perspectiva de los años, nada indica que esa psicosis y conatos de bomba en las salas de cine no hayan sido parte de actividades del ejército o de seguridad del estado. Nosotros decíamos sendero. Una vez tuvimos que salir casi en estampida.
Pero volviendo a este delicado asunto de nuestra sociedad, aquí en Trujillo no se hizo homenaje alguno para golpear nuestra conciencia. Duele más saber que luego de los ataques de "sendero" en la selva de la semana pasada, el inefable Giampiettri haya dicho que no es necesario un museo de la memoria. Una más para nuestra desmemoriada sociedad.
Este relato artículo es conmovedor. Se los alcanzo y difúndanlo. No hay que olvidar.
Renzo Aroni, Historiador – EPAF
Hermano mío no me vayas a olvidar, hermano y hermana nunca me olviden; en el fondo de tu corazón siempre me vas a guardar, estés donde estés guárdame en tu memoria (canción de Telésforo Huashuayo “Si no vuelvo, búsquenme en Putis”)
El pasado viernes 26 de junio, en la ciudad de Ayacucho, mientras me dirigía a comprar el boleto de regreso para Lima, escuché el gemir de una guitarra y la voz nostálgica de un gran amigo, Abilio Soto Yupanqui, músico y folclorista ayacuchano, quien se encontraba en el escenario de una radio-teletón haciendo vibrar su quru guitarra (guitarra mocha), sumándose a la campaña de “Solidaridad y Justicia para Putis: Ayúdanos a construir nuestro Campo Santo”, en el parque María Parado Bellido, frente a la antigua cárcel de Ayacucho. El evento fue organizado por la Asociación Paz y Esperanza, el Consorcio Projur y la Comisión Multisectorial para la Reconstrucción de Putis. Además, en el acto se podía distinguir a diversas personas que miraban con tristeza la exposición fotográfica y artística de la violencia política; había bolsas de cemento y ladrillos donados por el público, y una caseta donde la gente se acercaba a colaborar con dinero de acuerdo con sus posibilidades.
Escribir sobre la memoria de la barbarie ocurrida en el pueblo de Putis, localizado en el distrito de Santillana, en las alturas de Huanta, Ayacucho, es muy doloroso; sin embargo, lo intentaré, y lo haré a través del recorrido de las letras de una poesía testimonial, Putis Llaqta/Pueblo de Putis, cuya autora es la profesora Felícitas Pozo Chávez (Huanta, 1946), de la Asociación de Quechua de Letras y Artes Ayacucho-Chanca (QANTU). La poesía fue publicada en el boletín n.° 3 de Qantu el 12 de septiembre del 2008, en la ciudad de Ayacucho. La poesía comienza con un sentido humanitario y muestra de solidaridad con el pueblo de Putis y sus deudos:

Tukuy tiqsi muyun/ Todo el mundo
riqsiykusunki/ ya te conoce
pitaq mana waqaykuspa/ quién no llora
hukllawakusunkichu./ y se solidariza contigo.


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2 comentarios:

Carmen Ortega Pardo. (España) dijo...

Al hilo de Putis...

Estimado Gerardo y amigos de Trujillodi:

Como española que soy de nacimiento, pero peruana de corazón, no he podido dejar de emocionarme al leer este artículo y la reseña sobre lo acontecido en Putis.

Comparto totalmente la opinión de mi admirado Gerardo Cailloma cuando pone de relieve la necesidad de NO OLVIDAR. Esto me ha recordado el peor episodio de la Historia de mi país: la Guerra Civil; también otros muy cruentos, como los atentados de los que hace gala la banda terrorista ETA o los islamistas del 11-M. Hechos trágicos que marcan generaciones, que causan desapariciones, muertes, torturas..., y que no podemos permitir que vuelvan a suceder. Es por eso por lo que conviene manifestar a los cuatro vientos, lo más públicamente posible, que HAY QUE TENER MEMORIA HISTÓRICA.

Recordar las transgresiones a los derechos humanos más elementales debe formar parte de cada uno de nosotros, no importa la edad; no solo hay que conocerlos, escucharlos de nuestros mayores o de los medios de comunicación, hay que estudiarlos, documentarnos sobre ellos y denunciarlos. Porque de esa "resurrección", de esa memoria, surgirán los temores a revivir las consecuencias de hechos tan execrables que nunca nunca debieron tener lugar, y en el momento presente debemos evitar que se den las condiciones para que vuelvan a repetirse.

Lo que ocurrió en Ayacucho permanece en el recuerdo de muchas personas, de muchas voces y son tan importantes, que no podemos hacerles "oídos sordos". Nos hablan desde los textos líricos y narrativos, desde las obras cinematográficas, en las canciones, desde la tv.,... pero desde donde más resuenan es desde las tumbas.
ESCUCHEMOS.

gerardo cailloma dijo...

Gracias, Carmen, por tus comentarios. Duele saber que la gente no quiere mostrar lo que pasa en nuestra sociedad. El hecho de desnudarnos en nuestras conciencias nos avergüenza. Quizá mucho más que una desnudez física. Pero, pese a todo, uno se encuentra con gente de a pie que sí está interesada en remover la conciencia de todos. Unos jóvenes están haciendo un ciclo de reuniones sobre los sucesos de Bagua para que la gente se informe y participe. No es cuestión de confrontación, pero sí de respeto por las personas, por la vida, por la paz social que muchos dicen proteger, pero que no la predican con el ejemplo.