martes, 1 de diciembre de 2009

Abrazos rotos

Autor: Fritz Du Bois
Columnista del Diario Perú 21


Los intercambios verbales subidos de tono entre Perú y Chile empezaban a adquirir las características de un rompimiento de mala manera de una pareja luego de una larga relación. En esos momentos usualmente se dicen cosas y se adoptan posiciones de las cuales uno luego se arrepiente durante años, aunque después ya es muy difícil desdecirse de lo dicho o retroceder en las acciones que se han adoptado.

Por ello, nos parece muy saludable que ambos presidentes hayan tomado una posición más conciliadora y cuidadosa, pero, especialmente, que se expresen en un tono más moderado. Alimentar una creciente espiral de tensión entre los dos países únicamente hubiera significado la satisfacción y beneficio de aquellos que quieren colocarnos costoso e innecesario armamento.
Claramente, las reuniones que los dos mandatarios han sostenido por separado con el Papa los han ayudado a reflexionar; el Santo Padre parece haber tenido un efecto calmante en ambos presidentes. Ahora, la relación bilateral se tiene que continuar desarrollando con madurez. Por otro lado, Chile deberá explicar el incidente del espía, mientras que, en el caso del Perú, creemos que el Gobierno debe sostener su tesis a favor del desarme.

Esto último es muy importante debido a que dicha cruzada es correcta tanto en términos morales como de interés nacional. Al margen de qué tan efectiva demuestre ser o no en la práctica dicha campaña, el solo hecho de colocar y mantener en el tapete de discusión continental la urgente necesidad de reducir el absurdo desperdicio que todos los países están realizando en equipo bélico es un paso fundamental. Por lo tanto, la visita al Vaticano parece que ha sido de bastante utilidad.

Sin embargo, también ha existido un punto en la agenda que es muy alarmante. Los comentarios del presidente el día de ayer confirmaron nuestro temor de que el Gobierno estaría dispuesto a ofrecer, a cambio del apoyo del Vaticano, un aval a las corrientes más conservadoras en materia de control de la natalidad.

Consideramos que es totalmente equivocada e innecesaria la evidente voluntad gubernamental de permitir que políticas de salud pública que van a afectar a los más pobres y vulnerables en nuestra sociedad puedan ser secuestradas por posiciones dogmáticas en el nombre de la búsqueda de una supuesta simpatía de la Santa Sede a la posición peruana.

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