miércoles, 30 de diciembre de 2009

Cómo ablandar las malas noticias

Por: León Trahtemberg
http://www.trahtemberg.com/

Carta de una joven universitaria a sus padres:

“Queridos padres: lamento no haberles escrito desde que dejé la casa para ir a la universidad. Los pondré al día ahora, pero previamente acomódense en el sillón, por favor.
Ahora me está yendo bastante bien. La rotura del cráneo y la conmoción cerebral que me dio cuando salté por la ventana de mi dormitorio que se incendió a poco de llegar, están bastante bien curados. Sólo pasé dos semanas en el hospital y ahora ya veo casi normalmente y esos terribles dolores de cabeza me dan solamente una vez al día.
Afortunadamente el fuego de mi habitación y mi salto al jardín fueron observados por un despachador de una estación de gasolina cercana al edificio, que fue quien llamó a la ambulancia y los bomberos. También me visitó en el hospital y dado que no tenía adónde vivir, acepté su gentil invitación de mudarme a su departamento. Realmente es sólo un sótano, pero es simpático. Es un muchacho muy agradable de quien me enamoré y ya estamos planeando nuestra boda. Aún no hemos fijado la fecha exacta, pero de seguro será antes de que se note mi embarazo.
Sí, queridos padres, estoy embarazada. Yo sé cuán deseosos están ustedes de convertirse en abuelos y sé que nuestro bebé será bienvenido por ustedes y que le darán el mismo amor y cuidados que me dieron a mí de pequeña. La razón de la demora de nuestro matrimonio está en que mi novio tiene una pequeña infección que nos impide pasar la prueba de sangre prematrimonial de la que me ha contagiado.
Ahora que los puse al día, quiero decirles que no hubo incendio, no tuve conmoción ni fractura de cráneo, no estoy embarazada, no estoy comprometida en matrimonio, no estoy infectada y no tengo novio. Sin embargo, estoy desaprobada en historia y química, y quisiera que vean esas notas en la perspectiva adecuada. Su hija querida, Sharon”.
Esta alumna salió desaprobada en historia y química pero de seguro aprueba con 20 la psicología de los contrastes; es decir, cuando se dan malas noticias después de otras que producen alivio, “duele menos” (INFLUENCE; Cialdini 2007 Pags. 15-16)

Feliz Año 2010

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