viernes, 29 de enero de 2010

El Espejo de Jaime Bayly

Por: León Trahtemberg
http://www.trahtemberg.com/

El lanzamiento de la candidatura presidencial de Jaime Bayly como era de esperarse, ha suscitado múltiples y diversas reacciones, que son tan o más importantes que la misma candidatura. Desnudan las peores prácticas de la política peruana que han llevado por décadas a la población a bambolearse tirando al blanco para ver si alguna vez alguno de los elegidos resulta ser honesto y coherente con sus planteamientos de campaña.
Por un lado vemos líderes de partidos con inscripciones vigentes en el JNE que se ofrecen como vientres de alquiler para su candidatura, a sola decisión del dueño del partido. Por otro lado, candidatos en carrera lo van descalificando aduciendo todo aquello que éllos mismos si se permiten: hacer de la política un circo, prometer irresponsablemente cualquier cosa, no tener experiencia política que sustente sus capacidades para asumir el cargo, hacer ridiculeces en público para agradar a la gente, etc.
Por su parte los políticos profesionales oficialistas y opositores lo descalifican aduciendo todo aquello que ellos mismos sí se permiten: improvisación; demagogia; no tomar en serio la política; falta de equipos competentes, inestabilidad emocional. Dicen: no cualquiera puede ser candidato; no se puede expresar el descontento tirándose al vacío. Están también los que desprecian a Jaime Bayly pero en público lo elogian para evitar que éste les responda denudando sus manchas más hediondas.

También es sintomático que rehuyan tratar las banderas que él coloca como reivindicaciones esenciales: reconocer matrimonios homosexuales, libre decisión respecto al aborto, legalización del comercio y consumo de drogas, priorizar indubitablemente la atención a la infancia y su educación; reducir las fuerzas armadas; hacer un chequeo de la salud mental de cada candidato; recriminar a los mineros que no cumplen con sus obligaciones laborales y medioambientales; etc.
Lo curioso del asunto es que casi todos empiezan diciendo con no poca envidia: es una persona carismática, inteligente y gran comunicador. Si es así ¿Por qué no atribuir a su inteligencia su entrada en la escena electoral? No tengo dudas que Jaime Bayly nos servirá de espejo para conocer mejor las ideas y niveles de honestidad de los políticos y candidatos.

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