lunes, 4 de enero de 2010

Ensayo de orquesta

Por Augusto Álvarez Rodrich
Columnista del diario La República


Relevancia de la confirmación de la condena a Fujimori
Podría ser por el desorden de las redacciones durante la resaca post celebración del año nuevo; por el cierre temprano de la edición dominical junto con una noticia que se difundió tarde; o por la creencia de que ya es un tema de poco interés para los lectores, pero lo cierto es que el único diario que ayer le dio una cobertura amplia –incluyendo la portada– a la confirmación de la condena de Alberto Fujimori por violar derechos humanos fue La República.
Tras cuatro días de deliberaciones, la primera sala penal transitoria de la Corte Suprema ratificó la condena de 25 años al ex presidente Alberto Fujimori como autor mediato de los crímenes de Barrios Altos y La Cantuta, así como por los secuestros del empresario Samuel Dyer y del periodista Gustavo Gorriti.
Los magistrados de dicha sala presidida por Duberlí Rodríguez terminaron su deliberación recién a las 9 de la noche del sábado, lo cual seguramente explica el poco espacio periodístico que tuvo la noticia, ayer domingo, en los otros diarios.
Pero esta sentencia es un tema importante en la política peruana por dos razones principales. La primera es por la trascendencia histórica de una condena ejemplar que, en el marco de un proceso judicial impecable, halló culpable a Fujimori en todas las acusaciones por violación de derechos humanos.
Para una justicia como la peruana, que enfrenta tantos problemas frecuentes que la desprestigian, esta sentencia es un motivo de orgullo y que –debe repetirse hasta el cansancio pues hay mucho interesado en tergiversar las cosas– no se produce como consecuencia de alguna venganza política al gobierno de Fujimori sino, sencillamente, porque en el régimen bajo su conducción se cometieron los delitos de homicidio calificado, lesiones graves y secuestro agravado.
El otro motivo de la relevancia de la sentencia emitida en la noche del sábado radica en el plano electoral. Es obvio que, al margen de su poco compromiso democrático, el fujimorismo constituye una fuerza electoral relevante y que, por tanto, será un jugador de peso en las próximas elecciones municipal/regional de este año y en la presidencial del 2011.
Su objetivo es sacar de la prisión a Fujimori, lo cual no solo será el leitmotiv de la campaña de su hija Keiko sino la gasolina de su candidatura. Si hubiera una liberación antes de la elección, esta perdería fuerza. Su fin es ganar para indultarlo, o negociar con otra agrupación para que esta cumpla el encargo.
Su problema, sin embargo, es que la ley 28760 prohíbe el indulto, la conmutación de pena y el derecho de gracia a los condenados por secuestro como Fujimori. Pero después de lo visto con José Enrique Crousillat, todo se puede esperar, hasta que su indulto reciente sea el ensayo de la orquesta que tocará la misma música para Alberto Fujimori.

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