lunes, 11 de enero de 2010

Nadie ama lo que no conoce

No Vamos a hacer hincapié en la actitud vandálica de los jóvenes estudiantes, que descargaron su violencia o, sus “juegos”, o, su demostración de “hombría” contra la huaca del Dragón o, Arco Iris. Consideramos más importante reflexionar por que lo hicieron, si sabían la importancia del monumento histórico que estaban visitando, si alguien en algún momento de sus cortos años y de su paso por el colegio o en sus casas les habló de las culturas regionales, de nuestro patrimonio histórico, de la importancia de conocer nuestras raíces, de la importancia de la historia para saber en donde estamos parados, de donde venimos. Si alguien les hablo del orgullo de saber que los restos son patrimonio histórico de la humanidad, esto de por sí ya debe ser un orgullo.

Un pueblo sin historia no existe, un pueblo que no resalta sus valores, es un pueblo que no se ama así mismo, no tiene identidad. Este hecho nos debe llevar a pensar que se les está dando a la juventud, hasta que punto la educación ha entrado en un proceso de descomposición, en el que las aulas ya no son el espacio en el que el conocimiento prima, la formación en valores y la educación cívica no se contempla, es más importante obtener los conocimientos necesarios para sacar luego una carrera y ocupar un cargo profesional que te de mucho dinero, porque actualmente el éxito se mide por el dinero que se posee, o por el poder que se obtiene con él.

Esta es una llamada de alerta, los jóvenes no son más que el reflejo de una juventud formada en la violencia, en la falta de respeto y valores. No creemos que esté perdida, está desorientada, esta es una llamada repetimos a los responsables de la educación en el Perú y a las familias. Si bien es cierto está actitud debe tener una sanción, porque todo acto tiene una consecuencia, no debemos tomarlos como chivos expiatorios, en todo caso son víctimas de un sistema en el que por decir lo menos los valores ya no cuentan.

Reflexionemos, ahora se ha armado el escándalo porque han sido objeto de las bromitas desagradables un patrimonio histórico, pero sería interesante ver que opinan los dueños de hoteles cuando les llegan las promociones tanto de colegios públicos como privados, muchos de estos establecimientos ya no reciben a este tipo de “pasajeros”. Creo que esto es una seria llamada de atención a todos los involucrados en la educación de los jóvenes, y a la sociedad en general.

Marcela García Guerrero
Directora

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