martes, 5 de enero de 2010

¿Qué viene después de la confirmación?

Autor: Carlos Basombrío
Columnistas del diario Perú 21


Una nueva sala penal de la Suprema confirmó, en todos sus extremos, la condena a Fujimori por homicidio y secuestro agravado. Las salas que presidieron César San Martín y Duberly Rodríguez han producido, en conjunto, la decisión judicial más importante de toda la historia de la República, tanto por la importancia del personaje y la seriedad de los hechos imputados, como por lo impecable de todo el procedimiento. El Perú queda ante el mundo, esta vez al menos, como un país donde sus instituciones funcionan y actúan con independencia.

Otro elemento importantísimo de esta nueva sentencia es que es firme. El hábeas corpus del que hablan los hijos de Fujimori solo habría tenido sentido si se hubiesen violado los derechos de su padre. A la vez, las puertas al indulto están cerradas. Por un lado porque, de acuerdo con la legislación nacional, los culpables de secuestro agravado no lo pueden recibir y, del otro, de acuerdo con la jurisprudencia internacional, los crímenes de lesa humanidad no pueden ser perdonados.

Entonces, dada su edad y lo largo de su condena, ¿debe Fujimori morir en prisión? No se trata de eso. Desde mi punto de vista, la democracia peruana dentro de unos años debería tener la grandeza y la generosidad de permitir a una persona ya muy anciana regresar a su casa. (Algo muy diferente, por cierto, que avalar hoy los sórdidos arreglos con que los fujimoristas buscan burlar a la justicia). Es que no se trata de ensañarse. Las sólidas, contundentes e impecables condenas que ha recibido han cumplido su papel, tanto para asegurar justicia como para hacer pedagogía política democrática. Más importante que el tiempo que pase en prisión es la lección que su juicio y condena dejan para la historia. Por ello, este caso debe tener un espacio en el Museo de la Memoria, para que las siguientes generaciones sepan que, en el Perú, por más poderosos o encumbrados que puedan ser quienes lo hacen, mancharse las manos de sangre o llenarse los bolsillos con dinero público no siempre queda impune.

Nota aparte: ¿beneficia o perjudica esta sentencia las aspiraciones de Keiko? Creo que el 20% que apoya a su hija en “agradecimiento” (sentimiento del que se beneficiaron otros dictadores en el pasado, como Leguía, Odría o Velasco) se consolidó luego de la primera sentencia, y es difícil que esta añada nuevos adeptos; quizás, incluso, pueda abrir los ojos a algunos de los que pensaban que San Martín se había ensañado, ahora que otros cinco jueces concluyeron lo mismo.

El núcleo duro del fujimorismo sigue allí y no parece perder piso (a menos que se confirme la tendencia de la encuesta reciente de Datum), pero tampoco habría razones para pensar que esta sentencia los coloque electoralmente mucho mejor de lo que ya estaban.

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