sábado, 16 de enero de 2010

Viendo llover en la costa peruana

Por Mirko Lauer
Columnistas del diario La República

Las lluvias de los primeros días del año han dejado sin su precaria vivienda a cientos de familias asentadas en los cerros de Lima. Los meteorólogos anuncian más lluvias para febrero, por toda la costa norte. No es Haití, por cierto, pero igual el clima de posible desastre natural está en el aire, con sus previsibles consecuencias en la salud, la economía, la seguridad.
Las noticias de una escalada pluvial en la costa norte, bajo el signo de un Niño moderado, ahora ya son diarias. Discretamente han colapsado ya varios desagües en Piura, pero el clima de la opinión agrícola es sereno. En cambio en la región Ica han comenzado un plan para enfrentar la eventualidad de un Niño más crecido.
El comentario más optimista que se ha podido escuchar hasta el momento ha sido que las lluvias ayudarán a la agricultura pues se podrá embalsar agua para el riego. Sin embargo en los valles costeños se están fijando más en que si bien la temperatura está convenientemente alta, los cielos encapotados ya están afectando a las cosechas del momento.
Pero la combinación de lluvias y cauces de huaico ocupados en las zonas urbanas es de una destructividad conocida. Este tipo de imprevisión está tan difundido, que parecemos preferir una suerte de sorteo que apuesta a que solo sean un puñado las desgracias, antes que hacer el esfuerzo de salirles al frente a todas.
Lo que hace diferente al Niño moderado 2010 es una nueva conciencia del cambio climático en el país. No es solo que podría llegar el momento en que las lluviosidad simplemente no se detenga, sino que el mapa climático ya está empezando a dibujar nuevos escenarios: más sequedad en unos sitios, más verdor en otros, desencuentro entre el hábitat y la cosecha.
Los pronósticos en el mundo (NASA, MIT) son todos hacia más lluvia por año, y mucha más lluvia que antes en ciertas zonas. El cálculo estándar hasta el momento es 5% a 6% más precipitación por cada grado celsio que aumente la temperatura del globo. La causa es que un aire más caliente puede sostener, y luego soltar, más agua.
En el Perú pronosticar Niños de diversas intensidades es una actividad estacional, y las versiones más catastrofistas suelen disiparse. Pero las tendencias al cambio, graduales como son, se mantienen desde hace algunos decenios. La revista Agronoticias viene monitoreando una inquietante secuencia de anomalías meteorológicas que afectan a la agricultura.
El mensaje que llega de todas partes es: no contentarse con que el clima es inestable, y más bien prepararse para los cambios. Por lo pronto la relación de la barriada con la lluvia, el friaje del 2010, cultivos descolocados por mayor calor o frío, crisis de agua en zonas agrícolas, son el tipo de fenómenos que pueden ser conjurados si son enfrentados a tiempo.

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