sábado, 13 de febrero de 2010

Dejando facturas en el cajón

Autor: Fritz Du Bois
Columnista del diario Perú 21


Una de las imágenes más decepcionantes de los últimos meses fue ver al presidente de la Confiep celebrando con el presidente García la promulgación de la Ley de Exoneración Tributaria en las Zonas Altoandinas. Que el mandatario busque una 'portátil’ empresarial para acompañarlo en sus actos es perfectamente válido y no llama la atención. Pero fue preocupante que el más importante representante gremial del sector privado avale, con su presencia, una norma distorsionante que, sin duda, va a generar evasión en lugar de incentivar la inversión. Parecía un salto al pasado del otro García.

Así que ha sido un alivio conocer que el principal gremio empresarial sí está preocupado por el creciente nivel del gasto estatal, así como por los subsidios a los combustibles y las distorsiones que están generando. Pero lo más importante es la alerta que ha levantado sobre las presiones electorales, que vuelven cada vez más imaginativos a ministros y parlamentarios.

Si bien el Gobierno se vio obligado a estimular a la economía durante el periodo en el cual la inversión privada se contrajo ante la incertidumbre de la crisis internacional, ese impulso fiscal ya no es necesario. Por el contrario, el nivel que ha alcanzado tanto el gasto público como el déficit fiscal es alarmante y podría desembocar en un grave problema si siguiera aumentando.

Por ello, ahora les corresponde a las autoridades asegurar la estabilidad empezando por el retorno al equilibrio fiscal. Incluso la recuperación de la confianza empresarial, que fue el principal motor del alto crecimiento de los últimos años, se podría acelerar si es que se percibiera esa intención. El Gobierno debería no solo evitar la tentación de aumentar aún más el gasto, sino también dar por concluido el Programa de Estímulo Económico, que ya cumplió con su función.

Por otro lado, con la crisis desapareció totalmente el colchón que tenía el Tesoro, que ya no cuenta con ningún margen de acción. Así que cualquier imaginativa propuesta que se les ocurra a ministros, congresistas o partidarios no será otra cosa que facturas impagas que el nuevo inquilino de Palacio que elijamos dentro de un año encontrará cuando se instale en la Casa de Pizarro y abra el cajón. De ser ese el caso, se estaría sacrificando futuro crecimiento por el afán de algunos de buscar la reelección. Sin duda, ese riesgo existe, y hace bien la Confiep en llamar la atención.

0 comentarios: