viernes, 12 de febrero de 2010

El cinco de febrero de Luis Giampietri

Por Mirko Lauer
Columnista del diario La República


El debate en torno del bono extraordinario a militares y policías está sacando a relucir cada vez más novedades. Luis Alva Castro afirma que el bono no es un gasto porque la ley que lo establece no menciona una suma. Luis Giampietri da a entender que el bono es parte del plan de gobierno aprista. Para César Lévano llamar a la huelga policial podría ser un derecho constitucional.
Evidentemente es la hora de quedar bien con los institutos armados y la policía. Giampietri no solo estaría vicepresidiendo la oposición, como se lo ha dicho el Canciller, sino además liderando una rebelión en la granja dentro del Apra parlamentaria, que el martes votó la insistencia en el bono. Quién sabe eso también ya estaba en el plan de gobierno aprista.
La línea de defensa de Giampietri consiste en equiparar el bono con un plan para aumentar sueldos de militares y policías. No es lo mismo. Ahora que opera como jefe sindical de facto de los uniformados, Giampietri debería saber que los trabajadores suelen rechazar un bono cuando hay la posibilidad de obtener un ingreso permanente, con todos los beneficios del caso.
Pareciera que no se le ha ocurrido que uno de los efectos del bono sería posponer para un tiempo indeterminado un aumento salarial en regla. Que es para lo que suelen aparecer estos bonos en los pulseos sindicales: posponen aumentos reales y evitan abultar los beneficios colaterales. De modo que la causa justa en que se ampara Giampietri no es realmente tan justa como él cree.
Otro argumento sorprendente de Giampietri es que sus acciones son válidas porque él no tiene “ninguna intención de seguir en política, por lo menos por ahora”. ¿Qué pasaría si retoma la intención? ¿Eso invalidaría la pureza de sus móviles de hoy? En todo caso su beneficio ya estaría obtenido, y el daño ya estaría hecho.
Por último, a Giampietri le parece bien que se persiga a Edward Casas por llamar a la huelga policial. Pero no considera que ese conato de movilización tiene una relación umbilical con la ley del bono, que por una de esas coincidencias de la vida aparece en las inmediaciones del emblemático cinco de febrero. ¿No ha sido Casas un implícito compañero de ruta de Giampietri y su covotantes en este tema?
El tema del bono además lanza una llave inglesa al engranaje presupuestal del país. Pues si deviene norma establecida y uso habitual que los congresistas direccionen los fondos no ejecutados del Presupuesto General, eso sin duda alguna afectará la confección de los futuros presupuestos. Además de que la idea misma de fondo no ejecutado tiene mucho de confusión entre presupuestos traslapados.

0 comentarios: