martes, 9 de febrero de 2010

“Ese es nuestro país, pues”

Autor: Fritz Du Bois
Columnista del diario Perú 21


Hubiera sido graciosa la manera campechana con la que el ex ministro 'Chiquitín’ Salazar trató de explicar la inexcusable falta de prevención si es que el asunto no fuera tan grave.

Este año, el costo del 'débil’ fenómeno El Niño va a ser considerable no solo en destrucción de infraestructura y cosechas, sino también en el daño a la imagen turística del país en el exterior. Es probable que cuando concluyan las lluvias estemos contando en miles de millones de soles el perjuicio ocasionado por la falta de prevención.

Sin embargo, cuando recién entró este gobierno, una de las primeras cosas que hizo ante la posibilidad de un 'Niño’ de fuerte intensidad fue crear una oficina, el Preven, para dirigir las labores de prevención. Para encargarse de ella designaron al ex premier Pandolfi, que se había encargado de ese tema en la década anterior. No obstante, nadie previó en el Gobierno que ese nombramiento podía ocasionar la protesta de algunos parlamentarios, y cuando esta ocurrió, en el acto desembarcaron a Pandolfi del cargo y no lo reemplazaron.

Al final, ese 'Niño’ fue moderado y el Gobierno se distrajo en otro tema de corto plazo y se olvidó de la prevención. Incluso dejando durante más de tres años al Preven como un vacío cascarón que aún no tiene presupuesto, aunque, finalmente, han nombrado a un encargado.

Así que la buena intención quedó en nada y, nuevamente, el país está pagando la factura por la improvisación. Por otro lado, el Gobierno está tratando de echarles la culpa a los gobiernos regionales, los cuales no han cumplido con su labor, aunque esto tampoco es sorpresa ya que estamos acostumbrados a su ineficiencia y a sufrir las consecuencias del apresurado proceso de regionalización.

Lo que es innegable es que al Gobierno Central le correspondía coordinar el esfuerzo de prevención y no cumplió con su función. Más bien, en lugar de intentar evadir su responsabilidad, debería corregir las dos más graves deficiencias evidenciadas, antes que otro tema coyuntural vuelva a desviar su atención. La primera es la incapacidad de las municipalidades para atender desastres; las Fuerzas Armadas tienen que asumir esa función. La segunda es la necesidad de contar con un responsable de las labores de prevención. Si se realizan esas dos correcciones, la próxima ocasión en que ocurran desastres naturales el costo será menor.

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