martes, 23 de marzo de 2010

CANTARES DE MUJER: El agua bendita de todos los días

Por: Isabel Barrantes Zurita
isarrobles@yahoo.es

Glorifica el amanecer con su viejo acordeón,
trepida corriendo el río sereno o furioso,
danza en su cuerpo de entrañable líquido
riachuelos
pensamientos, sentimientos, manos
posibilidades de vida y de amor.
La saliva percibe la existencia múltiple,
del mar, del cielo, de la tierra, besos de arco iris,
abrazo fecundo en nueve lunas frutece.
Nada sería posible sin el agua,
comenzó el movimiento evolutivo,
el crecimientos de las plantas
de la corteza que almacena la sabia dulce o amarga,
el verdor de la hoja,
el color de la flor.
desvanece la muerte, transforma los huesos, la sangre.
el grito genuino del ciempiés, de la fiera, de la serpiente
de la gaviota que vuela hurgando
la configuración de la nube y
nadie como el pez para saborear la sal cristalina
del alga que refugia al coral.
El agua baja por los sueños cada noche.
rutilantes, inmensos, infinitos,
teje la esperanza en callua de lloque
Amanece cuajando las piedras,
recreando sus espermas pétreos para configurar
el muro, la casa, el camino.
Baja en lluvia exquisita limpiando heridas abiertas
y luego la risa que eclipsa el dolor.
Agua fuente de distintos misterios,
Revienta en el ojo del puquio o
chorrea imparable en encallecidas manos
lavanderas de ajena ropa.
El agua llora, deshiélanse los brazos del nevado eterno,
no será más guardián de continentes,
su llanto en pedazos se quiebra
más allá del mar,
más allá del río,
más allá del ojo de agua

Cajamarca, 22 de marzo del 2010

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