miércoles, 21 de abril de 2010

BUENAS PRÁCTICAS EN PREVENCIÓN MUNICIPAL: EL SERENAZGO SE HA APODERADO DEL CORAZÓN DE LA GENTE

Compartimos con ustedes la información que nos envía CIUDAD NUESTRA, con otro ganador de Buenas prácticas, a través de ella veremos que si es posible con creatividad dar una solución al problema de la violencia.
Este viernes 23, está en Trujillo el doctor Gino Costa, presentando su libro “Quien la hace en Seguridad Ciudadana", la reunión es a las 7 de la noche en el auditorio de LOS TALLANES, Jr. San Martín 455. Centro Histórico.
Trujillo di?



Buenas prácticas en prevención Municipal - Nueva Cajamarca: El Serenazgo se ha apoderado del corazón de la gente

El personal de nuestro Serenazgo es altamente capacitado —saben desde manejar todo tipo de vehículos hasta atender un parto—, está interconectado mediante la radio y equipado con tecnología de punta.
Edy Tirado, alcalde del distrito de Nueva Cajamarca, San Martín


Ante la fuerte escalada de violencia delincuencial que azotó Nueva Cajamarca en la etapa posterior a la violencia subversiva, nuestra prioridad era restablecer la seguridad ciudadana.
Lo hicimos a través de la organización del Serenazgo, constituido por tan solo 13 efectivos. Para nosotros, más importante que contar con muchos hombres es que ellos sean muy competentes. Consideramos que, sumada a la capacidad humana, la diferencia la hace la tecnología. El personal de nuestro Serenazgo está altamente capacitado —saben desde manejar todo tipo de vehículos hasta atender un parto—, está interconectado mediante la radio y equipado con tecnología de punta, como chalecos antibalas y visores nocturnos.
La disciplina es férrea: todos ellos son conscientes de que a la mínima falta que cometan, se van. Nunca hemos tenido ni una sola denuncia por corrupción ni por violación de los derechos de un detenido.
Por otra parte, en los momentos en que no están uniformados, los serenos hacen un trabajo de inteligencia. Como muchos de ellos son también mototaxistas, tienen la oportunidad de escuchar conversaciones, y gracias a esta información hemos podido dar duros golpes a la delincuencia.
Recuerdo algunos problemas que tuvimos cuando recién empezó el servicio. Por ejemplo, un conocido mío llamado Pablo mandó al municipio una carta en la que protestaba airadamente por la instalación de este servicio y se negaba a pagar su costo, que es de apenas un nuevo sol al mes. Él decía que se trataba de un cuerpo ineficiente, organizado con el único objetivo de reprimir al pueblo. Fui a visitarlo a su casa y le dije: «Mira, hermano, te propongo un experimento: llama de tu teléfono al Serenazgo y diles que tienes una emergencia.
Si no llegan en tres minutos, dejo de cobrarte un año. Muy seguro, me contestó: «Lo voy a hacer, y si vienen, les invito una caja de cerveza». Llegaron en dos minutos y no le quedó otra que honrar su palabra. Desde entonces, se ha convertido en nuestro principal hincha, al punto de que le han puesto el apodo de Apóstol Pablo del Serenazgo.
Había otro vecino que también se negaba a pagar el servicio por razones similares, hasta que un día le robaron su moto. Los serenos la recuperaron, y cuando se la devolvieron, él les ofreció una recompensa, que fue cordialmente rechazada.
Muy avergonzado, fue a buscarnos, nos pidió disculpas y nos solicitó que por lo menos le dejáramos pagar el doble todos los meses.
La población ha ido comprendiendo poco a poco en qué consiste el servicio; el Serenazgo se ha apoderado del corazón de la gente. Al principio, lo solicitaban por problemas de cualquier índole. Por ejemplo, una señora quería que los
serenos intervinieran un hostal porque le habían dicho que su esposo estaba ahí con otra mujer y quería pillarlo in fraganti; obviamente, en este caso no pudimos atender su pedido porque no era nuestra función. Otra señora llamó en la madrugada diciendo que había visto una víbora en su casa. Los serenos, pacientemente, movieron todos los muebles, pero nunca la encontraron…También recuerdo a un señor que me buscó para atenderse de una dolencia, pues como escuchaba que me llamaban «doctor» porque soy abogado, él creía que yo era médico. En un comienzo, en lugar de comunicarse directamente con el Serenazgo, todos llamaban a mi casa o a mi celular porque pensaban, equivocadamente, que si se dirigían a la cabeza los atenderían mejor. Como no podía desconectar el teléfono, este timbraba a las horas más insólitas. ¡No podía ni dormir y mi esposa quería matarme! Resolvimos este problema haciendo una fuerte campaña en la que, mediante stickers y otros medios, convencimos a los vecinos de que, para ser atendidos con la mayor diligencia, no necesitan comunicarse directamente con el alcalde.

Mas Información en: http://ciudadnuestra.org/facipub/upload/cont/1776/files/nueva_cajamarca_buena_practica.pdf
http://ciudadnuestra.org/facipub/upload/cont/1776/files/nueva_cajamarca_testimonio.pdf

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