jueves, 1 de abril de 2010

UNA POLÍTICA DE ESTADO PARA DESTERRAR VIOLENCIA INFANTIL

Y, por si esto fuera poco, se sigue permitiendo en algunos lugares la aberrante prostitución infantil

Editorial Diario El Comercio
Jueves 01 de abril de 2010

La última mesa redonda de El Comercio, en la que participaron autoridades y expertos, cumplió su objetivo: colocar, como prioridad en la agenda pública el espinoso tema de la violencia contra niños y adolescentes. El siguiente paso es que todos los sectores representados se comprometan a hacer de esta lucha una política de Estado permanente.
Un problema central es la dispersión de estadísticas. El año pasado las diversas fiscalías de familias y mixtas del país reportaron 51.083 casos de violencia familiar, mientras el Instituto de Medicina Legal atendió 145.220. A su turno, la fundación ANAR indica que en los últimos doce años ha recibido 330.000 llamadas de menores de edad que denuncian violencia en sus hogares.
Adicionalmente, solo este año 29 docentes han sido procesados por tocamientos indebidos a menores, pero se sabe que las víctimas son muchas más, que por vergüenza, temor o recelo no presentan denuncias. Y, por si esto fuera poco, se sigue permitiendo en algunos lugares la aberrante prostitución infantil.
¿Qué hacer? Una de las principales conclusiones de la mesa fue crear un registro único de casos de violencia contra menores, que permita una reacción más rápida, oportuna y eficaz, sin duplicar esfuerzos, de los organismos del Estado. Ello permitiría vincular los registros de denuncias de abusos a menores del Ministerio Público, con los de la Defensoría del Pueblo, los centros de emergencia Mujer y de la misma Policía Nacional.
Luego, ¿a qué entidades les corresponde ponerse en primera fila en esta clamorosa campaña nacional? Pues no solo al Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social (Mimdes). Con buen criterio, la titular del sector, Nidia Vílchez, remarcó la necesidad de articular a los distintos niveles de Gobierno (nacional, regional y municipal) que hoy actúan como parcelas incomunicadas o evaden su responsabilidad en el tema.
Otros protagonistas del problema son la familia y la escuela. Se sabe que un buen porcentaje de maltrato infantil se da en los mismos hogares, por padres que fueron vejados en su niñez o sufren problemas de alcoholismo u otro tipo. Debe romperse esta cadena de sufrimiento y abuso, a través de campañas promovidas por el Ministerio de Educación, que involucren mucho más a los padres y madres en la formación de los niños y adolescentes.
De lo que se trata, finalmente, es de comunicarse mejor y de inculcar valores de unidad familiar, paz y cultura ética en los niños, para que puedan desarrollarse adecuadamente como personas de bien en todo sentido. Según un sondeo de la Universidad de Lima, el 35% de encuestados señaló que la falta de comunicación era el principal problema familiar, lo que incidía negativamente en las patologías infantiles.
La mesa concluyó con un apremiante llamado a los partidos políticos para incluir el tema en sus agendas, aquí y ahora en las inminentes elecciones regionales y municipales, y convertirlo en una política de Estado. Una sociedad civilizada y sana, que pretende alcanzar el desarrollo económico y social, no puede permitir el maltrato a las personas más débiles, que son las que necesitan más atención y apoyo. Eso sería un absoluto contrasentido, que transgrede, además, elementales principios de justicia, solidaridad y humanidad.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

hola, me gustaria decir k mientras todos decimos x k pasan tantas cosas malas, y no ponemos nada de conciencia k todo proviene de la violencia generada en las casas, con padres y madres o familiares malos k atentan y humillan golpeando no solo el cuerpo sino el alma de los niños... es un desastre ser un complice con nuestro silencio o nuestra indiferencia...por favor hagamos algo por ellos...