lunes, 3 de mayo de 2010

CONTAMINACIÓN SONORA

Interesante artículo aparecido en La Industria de ayer domingo sobre la lucha infructuosa de los vecinos del Pasaje Modesto Blanco. Resultado: Los infractores y la Municipalidad denunciados ante la Fiscalía de Prevención del Delito (los segundos por inacción)
Trujillo Sin Ruidos
trujillosinruidos@gmail.com

Por: Marisa Rosazza Pizarello
Editorial – Diario La Industria


Desde hace varios años, los vecinos del Pasaje Modesto Blanco, zona residencial de Trujillo, vienen llevando a cabo una campaña ante las autoridades, con el fin de erradicar un ruido desenfrenado que sin conmiseración, perturba con detrimento y menoscabo, su vida y su salud mental y sus actividades cotidianas. Este ruido escandaloso e ininterrumpido, el griterío y el estruendo escuchados sin cesar, obstaculiza la actividad de los vecinos y atenta contra su salud mental y la tranquilidad vecinal. Estas actividades suceden abiertamente a pesar de los derechos que existen contra ruidos molestos amparados en la Constitución Política.
En la soledad de su reclamo, los vecinos del Pasaje concuerdan de modo unánime. En un recurso de queja por “contaminación sonora” al Ing. Manuel Llempén, Gerente del Servicio de Gestión Ambiental de la Municipalidad, señalaron como causante, al Colegio Sir Alexander Graham Bell, sito en el Jr. Alfonso Ugarte N° 532 y al Jardín anexo, propiedades que colindan con el Pasaje en su área posterior y que fue designada área de recreación, deportes, eventos sociales, fiestas y celebraciones por los planteles. Los eventos se realizaban a diario durante todo el día, hasta altas horas de la noche, haciendo uso de parlantes, micrófonos, pitos y otros equipos de sonido a un volumen tal, que excedían los límites de decibeles permitidos en más d un mil por ciento. Este ambiente nocivo se daba inclusive en los fines de semana y feriados.
En innumerables ocasiones los residentes acudieron al plantel a hablar con el director y el personal administrativo, a quienes manifestaron los hechos. Ellos, a pesar de decirse educadores y pedagogos, hicieron caso omiso al reclamo, lo que motivó a los vecinos a comunicarse con la Policía Nacional y con funcionarios del Municipio, sin lograr absolutamente nada, salvo más agravios, ya que el ruido y la cantidad de eventos aumentaron como si hubiese sido a causa de la queja realizada.
La infernal bulla comenzaba a las 6:30 am, con eventos deportivos y demás actividades de la mañana. Por las tardes, se daban clases de baile, marinera, negroide y Huaylas. Había partidos de fútbol todas las noches y no era raro, que las pelotas traspasasen la “malla circundante” del “campo deportivo”, y que se rompieran los vidrios de las ventanas de las casas y se abollaran los vehículos estacionados en el Pasaje, sin tomarse por ello, ninguna medida correctiva. Lo mas agravante es que entre los vecinos habían personas enfermas de avanzada edad que y a quienes se les recomendaba reposo absoluto en sus hogares, según consta en los certificados médicos que fueron adjuntados para requerir la intervención del Municipio, a fin que actúe, que expida las sanciones pertinentes, y tome las medidas correctivas; ya que de no acatarse las directivas, se obtendría la clausura de la licencia de funcionamiento. Copias de la petición se enviaron a la Dirección Regional de Educación, la Dirección Regional de Salud, al General de la PNP Región La Libertad-III Diterpol-al Presidente del Comité Regional de Defensa Civil. Toda esta burocracia fue alertada detalladamente del caso y nunca respondió, nadie apareció.
Infatigables, los vecinos continuaron en el espinoso camino del cumplimiento de la ley y el respeto a sus derechos y en subsiguientes comunicaciones, dejaron constancia del cambio de nombre del colegio que ocupa el local sito en Alfonso Ugarte N° 352 y 346, Cercado, en donde se había instalado el “Colegio Kepler Pre Universitario”, sin haberse realizado ninguna de las obras de construcción civil y otras, para evitar la contaminación sonora que fue el motivo de quejas anteriores.
La Municipalidad de Trujillo, permitió la instalación de un nuevo colegio en el mismo local que funcionaba el Graham Bell, sin exigir el cumplimiento de las normas de Seguridad, Protección Ambiental y Anti-acústica de acuerdo a la Ordenanza Municipal N° 008-2007-MPT. Por ello, los vecinos responsabilizaron a la Municipalidad por los daños a la salud que ocasione la inacción, presentando a Cesar Ruber, Fiscal Titular de la 1ra Fiscalía Provincial de Prevención del Delito de Trujillo, una ampliación de denuncia contra el Colegio Graham Bell y La Municipalidad Provincial de Trujillo.
En innumerables oportunidades los vecinos del Pasaje Modesto Blanco han llamado a Seguridad Ciudadana para que acuda al colegio, deje constancia y solicite callar los ruidos molestos ocasionados con las fiestas y eventos, actividades deportivas y bulliciosas que se han venido suscitando cada vez mas frecuentemente durante el transcurso del año 2009 y el verano de 2010, hasta la fecha.
A los vecinos del Pasaje Modesto Blanco no solo les mortifica y agrede el ruido trasgresor que les hace la vida imposible. Les decepciona también el modo como los profesores permiten que los estudiantes realicen sus actividades sin ninguna consideración por el vecindario en el que se encuentran. No se les enseña la importancia del ideal: “aprender a vivir juntos”, con el cual la Unesco define la cultura. Estos ciudadanos del futuro ven que pueden salirse con la suya y pisotear el derecho de los ciudadanos del Pasaje. Por su lado, los educadores conocen la inoperancia del sistema administrativo y de seguridad de la ciudad y continúan actuando en ese esquema. Los padres de familia sufrirán su destino, porque la contaminación abarca todo el espacio vital y sus hijos también asumirán sus riesgos. Aquí todo vale y cada cual está en la suya a perjuicio de los residentes del Pasaje Modesto Blanco, quienes son familias que pagan sus impuestos, el serenazgo, cuidan del ornato de su vecindario y solo quieren vivir en paz.
Foto de: http://www.keplerperu.com/

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