miércoles, 5 de mayo de 2010

DESPÍDANME, SI PUEDEN

Autor: Fritz Du Bois
Fuente:
Diario Perú 21

Las imágenes del director y de los profesores de un colegio tomando licor frente a sus alumnos son un reflejo de una actitud que aún existe en el profesorado. Son frecuentes las denuncias de tocamientos o violaciones, de maltrato físico o de simple abandono de los alumnos que tienen a cargo.
La mayoría de ustedes, señores lectores, pensarían lógicamente que a esos malos profesores se les despide en el acto, y asunto terminado. Pero ese no es el caso ya que la Ley del Profesorado los protege otorgándoles estabilidad absoluta en el cargo. Al punto de que a quienes cometen algún delito –violación incluida– se les traslada a las aéreas administrativas en espera de que termine su juicio, que puede tomar años, y solo son retirados del magisterio cuando son sentenciados.
Que no enseñen ni cumplan la función para la cual todos los peruanos les pagamos no es relevante. Están protegidos por una absurda legislación que ha logrado mantener el Sutep, su sindicato.
Así que para los malos elementos en el profesorado existe todo el incentivo para no producir, para portarse mal y para delinquir, ya que son remotas las posibilidades de que sean expulsados.
Pero algo similar ocurre en el resto del aparato estatal, ya que al burócrata que está nombrado bajo el decreto 276 es prácticamente imposible botarlo. A lo sumo, al ineficiente o al torcido se le puede estacionar en una área inoperante donde no pueda hacer daño, pero igual sigue cobrando.
Entonces, en el Perú tenemos a un millón de privilegiados en el Estado con empleo garantizado al margen de que sean inútiles o indisciplinados. Este millón está sostenido en todo sentido por 2 millones y medio de trabajadores en la planilla del sector privado, quienes tienen otra ley laboral y que solo reciben poco más de un tercio –debido a impuestos y a otros descuentos– de lo que su puesto de trabajo le cuesta a la empresa que los tiene empleados.
Rodeando a estos dos grupos se encuentran más de 10 millones de peruanos recurseándose sin ley ni empleo adecuado. ¿Cuál es la lógica del tratamiento laboral diferenciado? Ninguna, excepto mantener el privilegio de los que están en el Estado. Más bien, si existiera una sola y flexible legislación, se generarían más puestos de trabajo y se pasaría del público al privado o viceversa con facilidad, generando un mercado laboral dinámico. Otra reforma pendiente que seguirá esperando.

1 comentarios:

Dlanorsasor dijo...

En total acuerdo con la opinión del editor. Esta opinión y muchas anteriores están en el tacho del olvido por que no hay verdadera intención de hacer que cambien las cosas, por eso Alan se ufana en decir que sus problemas solo son temporales y que todo se olvida.
¿Existira algun iluminado que nos de una receta para cambiar esto?,si
pero que no sea el paredón que desea Humala, yo también odio a los corruptos pero no a ese extremo de matarlos. Si encuentran la solución pasenme la voz para ayudar en algo.
Raúl