miércoles, 20 de octubre de 2010

CENTRO IZQUIERDA Y POLÍTICA ECONÓMICA

Por Pedro Francke
Fuente:
Bajo La Lupa

Como se acercan las elecciones, ahora resulta que Alejandro Toledo es de centro-izquierda.
Creer eso ahora es como creer en el Alan García que proponía revisar el TLC línea por línea, aplicar el impuesto a las sobreganancias y acabar con las "malditas services".
Tras cinco años de gobierno en los que la concentración del ingreso aumentó, los derechos laborales siguieron ausentes, la salud y la Educación públicas carecieron del presupuesto necesario, se impidió una reforma tributaria que gravara a las super-ricos y se favoreció abuso tras abuso contra indígenas y medio ambiente, ya no se puede creer eso.
Es verdad que con Alan García la desigualdad, el abuso y el autoritarismo aumentaron, pero tampoco podemos olvidar que Toledo con PPK puso su buena cuota por mantener, proteger y profundizar esta política neoliberal que el gobierno actual continúa. Que Alan se haya pasado a la ultra-derecha, no convierte a Lourdes o a Toledo en izquierdistas.
Recordemos que Pedro Pablo Kuczynski, quien fue poderosísimo durante 4 de los 5 años de gobierno toledista, es muy hábil haciendo lobbies a favor de las trasnacionales y propone reducir los derechos laborales, las gratificaciones y las vacaciones.
La esencia del pensamiento de izquierda es considerar que la igualdad y los derechos son fundamentales para el progreso humano. La agenda para avanzar en esa dirección es múltiple e incluye, para que haya más igualdad política en la toma de decisiones, la democracia y la participación ciudadana, la lucha contra la corrupción y la des-privatización del Estado.
Reducir la enorme desigualdad existente demanda también cambios en la política económica.
Como olvidar que mientras las trasnacionales tendrán utilidades este año de 22 mil millones de soles por sus filiales en el Perú, el ministerio de salud aún no tiene el aumento presupuestal de una décima parte de esa cifra que requiere para atender mínimamente las necesidades de las familias pobres.
Cómo no recordar que hasta el derechista Piñera en Chile ha aumentado impuesto a las empresas mineras, como lo han hecho más de 30 países en el mundo con el petróleo, porque con los precios actuales de las materias primas las sobreganancias son multimillonarias, pero que eso no se quiere hacer en este Perú.
Cómo dejar de lado que, con sólo un año de impuesto a las sobreganancias mineras, con propuestas como Sierra Productiva podríamos sacar a todos los campesinos de la pobreza, para siempre.
Quien no crea que la desigualdad sea importante en el Perú, merece nuestro respeto. Pero, al menos, que quienes apoyan la enorme concentración de la riqueza que hoy vivimos no se pongan la etiqueta de izquierda.

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