sábado, 6 de noviembre de 2010

INJUSTA DISTRIBUCIÓN DE LOS CANDIDATOS

Por: Mirko Lauer
Fuente:
Diario La República

Cada vez más candidatos presidenciales van llenando el espacio que va desde el centro hasta la derecha. Son políticos a los que no les importa que media docena o más de colegas ya esté ofreciendo lo mismo. Acaso piensan, con algo de razón, que en estos años los rasgos personales están pesando mucho más que las ideas o las propuestas.
La diferencia entre los discursos de Alan García, Lourdes Flores y Alejandro Toledo en el 2001, o entre García y Flores en la primera vuelta del 2006, no fue lo que hizo la diferencia. Los tres en el fondo decían que las cosas iban a seguir esencialmente iguales, solo que mejoradas y con nuevos contornos.
De no haber aparecido Ollanta Humala en el horizonte, todo habría quedado en una competencia en el seno de algo que en privado se autodefine como centro-derecha. El parecido entre anti-humalistas lo demuestra el que cerraran filas contra Humala, incluso por encima de las tirrias contra García y el aprismo.
Volvamos al 2011. Tampoco hoy el electorado del centro a la derecha es tan amplio como para que les vaya bien a todos los candidatos matriculados allí. Dos posibilidades a considerar:
1. Dos de ellos despluman a sus compañeros de ideología y compiten en la modalidad de choque de personalidades en una segunda vuelta.
2. La votación del centro a la derecha se reparte más o menos pareja, con lo cual un candidato del centro a la izquierda podría entrar a la segunda vuelta.
3. Alguno de los candidatos del centro a la derecha logra un desplazamiento convincente hacia la izquierda, gracias a sus alianzas o a su labia, y obtiene ventaja competitiva.

Del centro a la izquierda hay menos votantes, pero el ratio de votantes por candidato es mucho mayor. Solo que en concreto el sector tiene una crisis de candidaturas: Humala sigue sin dar fuego, y a juzgar por los nombres en liza, Fuerza Social no parece a punto de designar a nadie interesante. De todos estos comentarios se desprende que lo último que debería hacer Humala es moderar todavía más su discurso, como habría intentado en los EEUU. Porque de pronto se puede encontrar a bordo de un bus sobrepoblado. Un peligro que también acecha a FS si el grupo se excede en la moderación de su candidato.
Resumiendo: en la derecha más candidatos que sitio, en la izquierda más sitio que candidatos. La oportunidad perfecta para un rostro nuevo. Que puede ser el de un izquierdista moderno a la Susana Villarán, o incluso el de un súbito outsider antisistema.

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