viernes, 12 de noviembre de 2010

¿POR QUÉ SE PARECEN TANTO ESTOS CANDIDATOS?

Por Mirko Lauer
Fuente:
Diario La República

De pronto nos ha caído encima la campaña presidencial, como un chubasco extemporáneo. La idea es que el electorado se va a pasar unas 14 semanas hasta abril leyendo encuestas y sacando cuentas. Una teoría es que las cosas se deciden realmente en la última quincena. Otra que para entonces las tendencias de fondo ya están definidas.
Como casi todos los candidatos a la vista son prolongadores de las políticas de estos últimos 20 años, está costando diferenciarse. Algunos lo quieren lograr a gritos, mientras que otros, los punteros, ni lo intentan, confiados en el peso de su imagen o su leyenda personal. Los demás confían ingenuamente en que las primeras planas producen victorias.
Como la economía muestra éxitos y la democracia no está amenazada, la sabiduría de los candidatos consiste en no mecer el bote. Se puede hablar de cambio, pero sin mucha insistencia. Volvemos a disfrutar de la vieja frase sobre mantener lo bueno y remediar lo mal, de preferencia sin decir claramente cuál es cual.
Pues hay cosas que van bien, y hasta muy bien, pero en las encuestas los descontentos son legión. ¿Cuál es el candidato de toda esa gente? Candidato de los ricos sigue siendo una mala palabra, pero nadie quiere que lo definan como candidato de los pobres. Mejor ir simplemente como candidato de los que son mayoría. Algunos perfiles:
Luis Castañeda se presenta como un experto en eficiencia para la provisión de obras de infraestructura. Su arma secreta es la discreción, que permite a muchos ver en su candidatura exactamente lo que desea ver. El mismo encanto (ya perdido) de la proyección del deseo que benefició a Alejandro Toledo en las elecciones del 2001.
Hoy Toledo apela al antigobiernismo silvestre, del cual él mismo fue víctima en su momento, pero no se atreve a empezar el discurso sobre las virtudes de su propio gobierno, pues sería una manera de elogiar a este. Todo esto mezclado con la propuesta de un poquito de nostalgia panadera: los bajos precios del antiguo tolete.
Keiko Fujimori es otro candidato que propone el futuro como repetición del pasado, y todo tiempo pasado como mejor, esto unido a la propuesta de una nostalgia del autoritarismo y la conveniencia de tener mala memoria. Resulta una suerte de María Delgado de Odría, en más de un sentido.
Ollanta Humala sigue siendo lo más novedoso del escenario, ahora sospechoso de ortodoxia liberal más reforma hacia la izquierda más maromas bolivarianas. Tiene el problema de venir con un programa atribuido por sus críticos: reeleccionismo plebiscitario, mano dura pareja a la inversión y a la protesta.
De todo esto, más las primeras declaraciones de la candidata aprista y los candidatos fantasmas de otros partidos, no llega a salir todavía un discurso político, sino solo uno situacionista. Por el momento, como escribió Federico Blume, lo importante es sonar.

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