martes, 21 de diciembre de 2010

PLANCHAS

Por Mirko Lauer
Fuente:
Diario La República

Si aceptamos que los vices de las planchas están allí para redondear una imagen, destacar sus fortalezas y compensar sus carencias, estos invitados dicen mucho sobre el candidato presidencial. En cierto modo esos designados son, mucho antes de haber ganado, su primer mensaje a la nación y la antesala de su estilo de gobierno.
Entre los candidatos que han gobernado, la norma es evitar nombres que evoquen memorias de la gestión. Esto por no despertar malos recuerdos o simplemente por no aparecer como figuras del pasado. Aunque a la vez, y a diferencia de anteriores elecciones, prácticamente no hay recién llegados a las grandes ligas de la política.
Casi todos los vices de esta hora han ocupado un cargo electivo, algunos incluso de gran importancia. En todas las planchas hay una o dos mujeres. Podría hablarse de que estamos ante un corte transversal representativo del éxito en la vida privada y del gremio político.
Sin embargo las figuras orgánicamente partidarias son la minoría: los dos vices del Apra, Marisol Pérez del PPC, Vladimiro Huaroc y Marisol Espinoza. Otros se han movido detrás de membretes prepartidarios, o viven por entre los espacios que separan a un partido de otro. Muy pocos son electoralmente vírgenes.
Contra lo que hubiera podido suponerse, los movimientos o figuras regionales no están muy presentes. Solo Máximo San Román y Rosa Núñez están claramente presentes por sus semas regionales. Hay muchos otros nacidos fuera de Lima, pero ese no parece ser el motivo de su presencia. Es improbable que Huaroc esté en la plancha por su arrastre en Junín.
Hay planchas donde el juego de las compensaciones es evidente. PPK compensa su imagen de tecnócrata internacional con el acento andino de San Román y el prestigio partidario de Pérez. La independiente Meche Aráoz se rodea de dos apristas del cogollo, cada uno con cierta implantación regional, que ella no tiene.
Luego están las planchas difíciles de descifrar, como por ejemplo las que llevan a Elva Quiñones (FS), Augusto Ferrero (Solidaridad) u Omar Chehade (humalismo). El prestigio personal o la cercanía al candidato de cada uno no llega a explicar del todo estas designaciones, que dan la impresión de estar reemplazando a alguien que amablemente declinó.
Luego hay algunas que podríamos llamar planchas de combate, que quizás no por accidente son las candidaturas más polémicas del mercado. La fujimorista es más de lo mismo, en dos versiones: tecnócrata y peleador callejero. La humalista también, al haber invitado a un prestigioso abogado anticorrupción y a una temible peleona de hemiciclo.
Algunos vices están allí para participar activamente en la campaña junto al candidato o como agentes libres sobre la cancha, para acopiar votos parlamentarios. Otros parecen haber sido designados para que se queden tranquilos y dejen al candidato hacer lo que sabe.

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