martes, 11 de enero de 2011

EL COSTO DE LA CORRUPCIÓN Y LA TRANSPARENCIA

Por: Edgardo Cruzado Silverii
Fuente:
Diario La Primera

La re-captura de Crousillat, que vendió al SIN de Fujimori y Montesinos la línea editorial de su canal de televisión, es una cereza sobre un plato que hace rato que huele mal. Y la población lo tiene muy claro, en todas las encuestas se identifica la corrupción cómo el principal problema de los peruanos. Pero no solo es un problema moral o social, también es un problema económico.
En un documentado estudio académico escrito por John McMillan y Pablo Zoido (publicado con el nombre “How to subvert democracy: Montesinos in Perú), se puede encontrar un buen detalle de los pagos realizados, con dinero público, a medios de comunicación, jueces y políticos en la década del noventa. Para los que tengan una memoria frágil, pueden encontrar detalles con montos y nombres, varios de ellos aún activos en nuestro criollo mundo político y empresarial.
Hoy, en medio de la compra de candidaturas, candidatos con procesos de corrupción que se aferran a sus puestos públicos y municipios declarados en emergencia por la cantidad de deudas encontradas debajo de los papeles, es evidente que es muy poco lo que hemos avanzado.
Según Contraloría de la República, en palabras del Contralor Khoury, nuestro Estado pierde entre 10% y 15% de su presupuesto de bienes, servicios y construcciones por malos manejos de los funcionarios, sobre-valoraciones y corrupción. Es decir, para este año la “filtración” del gasto público por corrupción podría alcanzar los 5,000 mil millones de soles.
Con esta plata podríamos duplicar la transferencia por FONCOMUN a las municipalidades, podríamos multiplicar varias veces el programa de vaso de leche, más que duplicar Juntos, o podríamos incrementar en 25% la inversión pública, otra opción, directa para su bolsillo, es que en lugar de entregarle este dinero a los corruptos se podría disminuir la tasa del IGV de 19% a 17.5%.
¿Y qué podemos hacer? Como ciudadanos nuestra principal responsabilidad es mantener nuestra indignación frente a este flagelo. Debemos desterrar de nuestro imaginario la penosa justificación “de roba pero hace obra” o todos los políticos son corruptos. En segundo lugar, tenemos que exigir la decencia y la transparencia en la función pública, promover una ciudadanía activa y elegir autoridades sin antecedentes de corrupción.
Sin lugar a dudas, la transparencia es la principal herramienta para luchar contra la corrupción.

0 comentarios: