miércoles, 23 de marzo de 2011

DESPILFARRO ENERGÉTICO Y DESASTRE AMBIENTAL

Autor: Güido Lombardi
Fuente:
Diario Perú 21

La magnitud del desastre ocurrido en Japón, y su secuela de radiación atómica, nos ha impactado más de lo habitual y, en algunos casos, nos ha llevado a sobrerreaccionar. Para quienes estamos en contacto con jóvenes universitarios, no resulta difícil comprobar que, por lo menos una enorme mayoría de ellos, se manifiesta abiertamente en contra de la posibilidad de que nuestro país desarrolle proyectos de energía nuclear. En todo caso, la manera en que un país produce y consume la energía que necesita se ha convertido desde hace algunos años en uno de los elementos evaluados para el Índice de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas. Menciono este dato, para ilustrar la creciente y generalizada preocupación que existe sobre el desarrollo energético y, sobre todo, por la relación entre ese desarrollo y el efecto invernadero. Nosotros, los peruanos, deberíamos estar en la primera fila de los interesados y, debidamente representados por nuestras autoridades, hacer escuchar una voz serena y meditada pero firme, en la medida en que seremos uno de los tres países más afectados del planeta por los efectos del calentamiento global. Para que eso fuera posible, sin embargo, tendríamos que ordenar las cosas en casa y ser capaces de mostrar algunos logros. Un rápido análisis de la realidad nos puede mostrar lo lejos que estamos de ese objetivo.La matriz energética peruana tiene características muy especiales. Por ejemplo, considera como ingredientes productores de energía el bagazo, la bosta y la llareta y, por otra parte, los técnicos del sector correspondiente se esmeran en presentarla de manera tal que sea prácticamente ininteligible. De cualquier modo, podemos observar algunos datos relevantes. Durante los 25 años transcurridos entre 1985-2009, el consumo final de energía creció 4.6%, a pesar de que el incremento del PBI durante el mismo período fue de sólo 0.9%. En ese lapso las emisiones de dióxido de carbono (CO2) y monóxido de carbono (CO) se incrementaron de 14.7 a 26.5 mil millones de kilogramos. Gracias, básicamente al peso de los hidrocarburos en la generación: 70%, la hidroeléctrica genera el 25%, y el carbón 4%. Para el año 2009 el consumo por sectores se desagregó así: transporte 38%, residencial, comercial y público 29%, minero e industrial 28%. Por último, hay que señalar que tenemos una balanza comercial crecientemente deficitaria y que nuestro consumo de energía por habitante al año está por debajo de todos los países de la región, salvo Bolivia y con las justas. ¿Escucharemos, sobre este tema, propuestas y definiciones de nuestros candidatos durante los últimos 20 días de campaña? Me temo que no.

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