martes, 22 de marzo de 2011

UN OTOÑO CALIENTE

Por Nelson Manrique
Fuente: Diario La República

Las encuestas publicadas por Ipsos-Apoyo y Datum redefinen radicalmente el escenario. El grueso de analistas sostenía hasta hace un mes que la elección presidencial se iba a definir entre Toledo, Keiko y Castañeda. Sostuve entonces que se partía del supuesto errado de que la caída de Castañeda –por entonces con un 20% de respaldo– había terminado, mientras que no había ninguna evidencia que permitiera afirmarlo. Como sabemos, Castañeda continuó a la baja y con el actual 12% a 14% sus esperanzas de pasar a la segunda vuelta pueden darse por liquidadas.
La caída de LC no se debe fundamentalmente a los cuestionamientos éticos que se le han hecho. La elección de Alan García el 2006, luego de ampararse en la prescripción de los presuntos delitos de los que estaba acusado en el PJ, demostró que ser reo de corrupción no descalifica para ser Presidente. El derrumbe de Castañeda –desde el 80% que tenía como alcalde de Lima hasta su magro respaldo actual– es la consecuencia de sus limitaciones como candidato. Es víctima de la aritmética: un candidato que pierde medio punto cada vez que habla tarde o temprano va a desaparecer por debajo de la línea del horizonte. Conclusión desoladora: aún puede perder de 3 a 5 puntos adicionales, de acuerdo con cuántos discursos más pronuncie.
Hasta aquí, Keiko Fujimori se ha movido con una estrategia pensada con perspectiva de futuro: no chocar con los otros candidatos para tratar de capitalizar su respaldo en la segunda vuelta. El problema hoy es que, con Humala a menos de 2 puntos según Datum, corre el riesgo de ser eliminada en la primera vuelta y va a tener que redefinir su campaña, pero va a ser difícil que logre superar las limitaciones que hasta aquí ha mostrado. Otro que tendrá que redefinir su estrategia es Alan García, luego de la desinflada de su ahijado Castañeda (sorry, negocios son negocios). Posiblemente al velado respaldo a Keiko (para no traicionar la vocación por los dos cañones) Alan añadirá el apoyo a PPK: algo así como el proyecto PPK-K.
Toledo vino desgastándose desde que se hizo pública su intervención durante la campaña del 2006 contra Ollanta Humala, así como por el impacto de las campañas de demolición montadas por Alan García y por su imprudencia al enzarzarse en reyertas malevas con Luis Nava y PPK. El desplante de treparse a una bolichera cuando había alerta de tsunami no transmitió tampoco la imagen de un estadista responsable.
La sorpresa la dio PPK, que ha conseguido un respaldo masivo en los sectores juveniles de los estratos A y B de Lima, que recuerda la mística y beligerancia de los jóvenes movilizados tras la candidatura de MVLl en 1990. Alfonso Baella Jr. (me dicen que es el responsable de la campaña de PPK en internet) viene desarrollando un buen trabajo. La consistencia de este apoyo será posiblemente la misma que tuvo la de los papás de varios de ellos en 1990, que luego de la derrota de MVLl se convirtieron en fervorosos fujimoristas. Pero la beligerancia de jóvenes ppkasistas contribuirá a polarizar el escenario, lo que favorecerá a quien representa el otro extremo del espectro político: Ollanta Humala.
La renuncia de Manuel Rodríguez Cuadros, precipitada por su respaldo de 0.1% en las encuestas, consagra el descalabro del proyecto de la-izquierda-que-la-derecha-quiere. No tiene que ver con los méritos personales de MRC (hubiese sido un excelente candidato de una izquierda unificada) sino con el fracaso de una propuesta política que muere por falta de base social. La “izquierda moderna” elogiada por la derecha no contó, por supuesto, con su respaldo electoral; tampoco con el de los militantes de la vereda del frente.

Hasta aquí Humala pudo desarrollar una campaña tranquila, mientras los candidatos de la derecha se lanzaban tortazos; inclusive recibió los elogios de cierto sector del alanismo que esperaba utilizarlo para quitarle votos a Toledo. Eso ha terminado. Ahora que las proyecciones muestran que tiene altas posibilidades de pasar a la segunda vuelta, el pánico va a retornar a los predios de la derecha, y ese libreto ya lo conocemos. Tendremos un otoño encendido.

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