miércoles, 6 de abril de 2011

DESPUÉS NO SE QUEJE

Autor: Güido Lombardi
Fuente:
Diario Perú 21

Faltan pocos días para las elecciones generales y la ajustada carrera presidencial eclipsa, de manera casi inevitable, la disputa por una curul parlamentaria. Pero no hay que descuidar la elección de un nuevo Congreso y quisiera compartir con ustedes algunas características que me parecen importantes a la hora de buscar a los destinatarios de nuestro voto preferencial.
En primer lugar, hay que subrayar que estamos eligiendo a un representante. Esto no parece estar suficientemente claro y cada día, respetados líderes de opinión insisten en señalar que la “principal función de un congresista es legislar”. Mientras que la prensa, casi sin excepciones, exige “productividad” de acuerdo con el número de proyectos que se han presentado y cuántos de ellos se han convertido en Ley. Aunque somos muy productivos, legislativamente hablando, casi demasiado, creamos anualmente diez veces más leyes que Chile y quince veces más que España. Y así no es la cosa. La principal función de un congresista es representar y es precisamente en virtud de eso que, eventualmente, legisla. Es más, mientras que la función legislativa la ejerce de manera colegiada y por lo tanto la voluntad individual se ve diluida y sometida a la de la mayoría, la representación se ejerce de manera personalísima. Por lo tanto, hay que elegir a un candidato por el que nos sintamos representados; esto es por alguien cuya trayectoria y propuestas coincidan con las nuestras.
En segundo lugar, hay que desconfiar de aquellos candidatos que ofrecen grandes reformas y transformaciones. Como queda dicho, las decisiones en el Congreso son colectivas y la intención, buena o mala, equivocada o no, de un congresista aislado es insuficiente. Los electores deben tener muy claro que un congresista, individualmente, es poco lo que puede hacer. Ni siquiera mandar a parchar aquel bache que a usted lo tortura diariamente y menos bajarle los impuestos o subirle los ingresos. Por eso es importante la calidad de la lista parlamentaria y la coherencia del conjunto. Escoja a su parlamentario pero no deje de darle una mirada a los que lo acompañarán.
Por último, una justa combinación de juventud y experiencia sería deseable en el próximo congreso. Y hay, en casi todas las listas, tanto congresistas que van a la reelección y la merecen, como jóvenes con entusiasmo y calificaciones suficientes para intentar la enorme tarea de reformar el Congreso y sus mecanismos de elección. En todo caso, se trata de emitir un voto informado este domingo. Si no lo hace… después no se queje.

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