martes, 12 de abril de 2011

LA RESISTENCIA DE NUESTRA DEMOCRACIA: REFLEXIONES POST ELECTORALES

Por: Juan R. Gamarra Nieto
jrgamarra@gmail.com

Ha finalizado el proceso electoral y puedo sentir una transitoria tranquilidad de haber depositado mi voto después de una gran angustia, incertidumbre y confusión por lo que fue la “fiesta electoral” (puyazos y circo). De seguro los resultados finales van a mostrarnos los extremos a los que ha llegado nuestra débil democracia. Me pregunto ¿Hasta dónde resistirá sin romperse? y ¿Cuáles son los rasgos de resistencia que ha mostrado hasta hoy?, aquí esbozo algunos:
Haber funcionado, hasta ahora, con un sistema de partidos cuasi fosilizado, incapaz de saber mirar y hacer una lectura objetiva de nuestra realidad, partidos capturados por cúpulas cuasi gerontológicas, sin doctrinas e ideologías que guíen sus acciones, sin sintonizar con la población y sus demandas, todos ellos absorbidos en el pragmatismo como guía.
Ser una democracia casi no representativa y con una participación ciudadana amorfa, desorganizada.
Mantenerse a pesar del alto grado de corrupción enquistado en el aparato del Estado y que gana espacio en otros ámbitos y que es cada vez más preocupante.
Conservarse en medio de un modelo económico antidemocrático como es el neoliberal, donde unos pocos ganan mucho y muchos ganan poco o casi nada.
Haber resistido, hasta hoy, sin un crecimiento sostenido de ciudadanía, de civismo, de interés por hacer decente nuestra política.
Mantenerse casi alejada de un Plan Nacional Concertado que recoja los puntos del Acuerdo Nacional.
Conservarse en medio de una anomía institucional casi permanente.
Resistir a pesar de no coexistir la tolerancia y concertación como aspectos fundamentales de una cultura democrática.
Funcionar en el marco de una realidad de desigualdad, exclusión y pobreza donde la población del interior casi no siente el “chorreo” o “que el Perú avanza”. De ver los malls y grandes edificios que surgen y ellos continúan en chozas sin servicios básicos, sin poder ejercer sus derechos a una educación, salud, trabajo de calidad y justo, sin seguridad social, sin servicios básicos. Es decir una democracia que se estira y resiste por un Estado que ha olvidado su rol promotor y abusa de políticas públicas asistencialistas y clientelistas.
Mantenerse a pesar de la ausencia de mercados internos postergados por los externos (TLC’s),
Una democracia que se esfuerza en resistir, en no morir a pesar de que la riqueza del país se va sin un pago justo y ver a una patria cuyos hijos sufren viendo como casi se regalan sus productos.
Una democracia que se esfuerza de mantenerse a punta de una política económica divorciada de la política social, con un crecimiento económico pero no de un proceso de desarrollo sostenido, con un aparato productivo competitivo que de valor agregado a sus productos.
De soportar el maltrato, autoritarismo y abuso del mandatario actual.
Me pregunto ¿De qué valió más de diez años de crecimiento económico sin políticas que reduzcan la desigualdad, exclusión y pobreza? El Perú “D”, “E”, y parte del “C”, han hecho un llamado de atención a la “clase” política; esa que se preocupó de sus intereses y se olvidó que representaba al pueblo y sus aspiraciones, eso es lo que ha captado Ollanta y se lo debe de agradecer al presidente García, pues tanto crecimiento económico y nulo correlato en políticas sociales que atiendan la demanda de un pueblo que no puede seguir siendo postergado en sus aspiraciones, de querer ejercer sus derechos sociales, económicos y políticos. Los dos contrincantes que pasen a la segunda vuelta deben reflexionar y en ejercicio democrático tender puentes y concertar para que estos rasgos aquí enunciados no sigan poniendo en peligro nuestra democracia, de no hacerlo no creo que nuestra democracia siga resistiendo.

1 comentarios:

Luis Alfonso dijo...

PUNTO DE VISTA
Estimado José Carlos

Por: Gustavo Rodríguez Escritor*
Sábado 2 de Abril del 2011
Hace exactamente cinco años te escribí una carta como esta, ¿recuerdas? Estabas nervioso porque Humala lideraba las encuestas a pocos días de las elecciones. Luego ganó García, respiraste algo más tranquilo, y seguiste con tu vida. Ayer me topé con un mensaje tuyo en Facebook que nuevamente delata nervios. En él dices que la pesadilla se repite.

¿Qué hiciste en estos cinco años, José Carlos, para no volver a sentir esta angustia? Me temo que lo que hiciste fue creer, desde tu isla privilegiada, que el Perú entero gozaba del crecimiento y oportunidades que has tenido tú. Tú cambiaste de carro en estos cinco años, José Carlos, mientras que en nuestro país todavía hay comunidades que rara vez ven llegar uno debido a la falta de caminos. Creíste que la pobreza del país retrocede a pasos agigantados porque al pasar por Surquillo, rumbo a tu oficina, viste nacer un centro comercial gigantesco.

¿Sabías, mi amigo, que en tu propia ciudad –ya no estoy hablando de nuestro lejano campo– hay gente pobre que paga el doble que tú por el agua potable, debido a que la tienen que comprar de camiones en medio del arenal?

Desde tu afortunada posición empresarial con maestría en el extranjero, ¿hiciste algo para apoyar al Estado en la mejora de nuestra educación? ¿Sabías que nuestro elector promedio, aquel del que tanto te quejas, es básicamente intuitivo porque de niño nunca fue educado para leer, investigar y comparar con criterio propio?

Finalmente: una vez te escuché decir que a los coimeros del Estado hay que fusilarlos por traición a la patria. ¿Y tú no eres igual de corrupto, cuando accedes a entrar en su juego? ¿No es tan corrupto el policía que pide billete, como el infractor que se lo da y alimenta esa maquinaria?

Mira, no quiero terminar pareciendo mezquino con los avances que hemos tenido en este lustro. Pero ver solamente la carretera, sin fijarnos de vez en cuando por el retrovisor en nuestros acompañantes, nos hace olvidar una dimensión importante del viaje.

Un país que todavía tiene un tercio de pobres entre los suyos, donde aún campean las inequidades y la corrupción, no es el paraíso en el que creías vivir, mi estimado.

(*) www.gustavorodriguez.pe
http://elcomercio.pe/impresa/edicion/2011-04-02/eceq020411b04/02
http://elcomercio.pe/impresa/notas/estimado-jose-carlos/20110402/736545
http://www.gustavorodriguez.pe/
www.gustavorodriguez.pe