miércoles, 11 de mayo de 2011

ÚLTIMAS SEMANAS

Por Antonio Zapata
Fuente: Diario La República


Las últimas encuestas transmiten la sensación que Keiko Fujimori está al alza y que Ollanta Humala ve desvanecerse su pequeña ventaja. Asimismo, estos sondeos evidencian una elevada polarización. Keiko gana en Lima, entre los más jóvenes y en mujeres, mientras que Ollanta se impone en casi todas las provincias, personas mayores y de mediana edad, además posee una gran ventaja en el sector masculino. Los indecisos van reduciéndose y llegamos a las semanas decisivas con estados de ánimo opuestos en ambos altos mandos. Los fujimoristas creen que van a ganar, mientras que cunde la preocupación en Gana Perú. ¿Puede revertirse esta tendencia?
A veces las tendencias son imparables. Por ejemplo Toledo, a mitad de febrero estaba en 30%, y de pronto perdió dos puntos que fueron claves, porque desde entonces retrocedió, llegando a reducirse a la mitad de lo que tenía seis semanas antes de la elección. Pero, hay otras ocasiones en las que una tendencia se invierte. Por ejemplo Lourdes Flores contra Susana Villarán. Como todos recuerdan, Flores redujo una ventaja de diez puntos a menos de uno, después de un debate en el que fue triunfadora. Ahí está la clave. Solo un hecho revierte una tendencia. No un spot o una declaración. La llave se halla en una acción, que debe ser espectacular y de cara a la ciudadanía.
Por ello, Ollanta Humala debe disipar los temores que despierta su candidatura entre los indecisos que aún existen. Las encuestas indican que son individuos que pertenecen sobre todo a los GSE “A” “B” y “C”, mientras que los más pobres estarían ya decididos. Ahora bien, cuál es el temor que lleva a preferir a Keiko, a pesar del fujimorismo. En mi opinión, es el miedo a Hugo Chávez, al gorila populista e incompetente. Quizá en su país no es tan malo como eso, pero aquí los medios lo han vuelto un mamarracho que se repite incesantemente. El caso es que hay temor con el rumbo venezolano, porque lo identifican con años 80 peruanos, cuando nos debatimos entre inflación, terrorismo y decadencia.
Humala ha entendido este punto antes de la campaña. Por ello, se ha corrido hacia el modelo brasileño y su ideal es Lula da Silva. Ahora debe concretar ese tránsito y hacerlo en forma transparente. ¿Cuál es el procedimiento adecuado? Se resume en el programa. Aunque en este terreno reina la confusión, puesto que Gana Perú dispone de dos programas. Por un lado, existe uno inscrito formalmente ante el JNE y que ha sido objeto de incesantes ataques. Pero, también existe un segundo documento titulado “Compromiso con el Perú”, que es más moderado que el anterior y ha recibido menos atención, porque el primero es un porfiado que se golpea a discreción y conviene a sus opositores.
Pues bien, Gana Perú debería zanjar este tema, porque expresa el modelo de sociedad hacia el cual desea transitar. Se requiere dejar claro que el programa presentado al JNE es un documento para el futuro. Asimismo, Gana Perú debe precisar el compromiso concreto de gobierno con los peruanos de hoy. La continuación del debate sobre sus planes de gobierno debilita la candidatura. Le resta credibilidad, pues alguna gente sostiene que no se sabe qué pretende hacer. A ese mismo saco pertenece el reconocimiento del Acuerdo Nacional, felizmente ya resuelto. Esos temas deben cerrarse, dando tranquilidad a la ciudadanía de que los cambios se darán respetando derechos, que no habrá atropellos ni abusos.
No es momento para el desánimo. El triunfo es perfectamente posible si se actúa con decisión. Los votantes que han de decidir esta contienda aceptan cambios redistributivos, a condición de que se respete el mercado y la democracia. Es necesario conceder, de buen grado, que se desea un modelo de país justo e integrado que incluye y realiza las libertades políticas y económicas.

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