lunes, 6 de junio de 2011

GANO EL PERÚ: GANAMOS LAS MUJERES, LOS INDÍGENAS, LOS JÓVENES

Por Marfil Francke
Fuente:
Bajo La Lupa

Con el triunfo de Ollanta Humala en la segunda vuelta electoral ganó el Perú entero, es cierto, pero ganaron -sobre todo- las poblaciones que desde siempre han sufrido la exclusión.
En primer lugar, ganó la voluntad de los peruanos y peruanas que no viven en la capital. La lista perdedora sólo obtuvo mayoría en cinco de las regiones del interior, cuatro de ellas por cierto, de costa y antiguos bastiones apristas: La Libertad, Piura, Ica, Lambayeque. El fujimorismo ganó, no obstante, por márgenes bastante amplios en los núcleos con la mayor población electoral: Lima Metropolitana y el Callao. Luego de cinco años de un gobierno centralista y presidencialista que sin decirlo explícitamente se ha dedicado a socavar y debilitar el proceso de descentralización, y dada la macrocefalia económica, demográfica y comunicacional de nuestro país, es sólo significativo sino trascendente que la voluntad de los limeños no se haya impuesto, una vez más, al resto del Perú. El triunfo de las provincias abre una oportunidad histórica, otra vez, de convertirnos en un país múltiple y diverso, en un país de todas las sangres, como tan orgullosamente nos ha dado por decir.
Ganamos también, sin duda, las mujeres. Aunque muchos de las y los que votaron por Fuerza 2011 declaran que lamentan que no tendremos una mujer como Presidenta de la República, la verdad es que en el equipo de gobierno entrante tendremos no una sino muchas mujeres inteligentes, honestas, preparadas, que nos van a dejar muy bien paradas y nos van a dar nuevo aliento para reclamar el 50% y la alternancia en las listas electorales. Comenzando por la Vicepresidenta, Marisol Espinoza, siguiendo por Aída (Mocha) García Naranjo que en la carrera final brilló en el papel de vocera oficial, las congresistas electas, entre las que destacan la abogada Rosa Mávila, la joven politóloga Verónika Mendoza, la indígena quechua Hilaria Supa. Muchas más serán las llamadas a colaborar en el gobierno, sin duda, no por sus conexiones familiares o sus estudios en el extranjero, sino por su amplia experiencia y probado compromiso, acompañando la lucha cotidiana de las mujeres pobres del Perú por una vida digna y el respeto a sus derechos, como es el caso de todas las mencionadas.
Ganaron los indígenas, los pueblos originarios que en el régimen aprista han sido postergados, engañados repetidas veces, calificados de perros del hortelano por defender la posibilidad de un desarrollo ambientalmente sustentable y la protección de sus territorios ancestrales contra la ambición sin limites de las economía extractiva. Arriba en la agenda del nuevo gobierno figura el derecho a la consulta acorde a los convenios internacionales firmados por el Perú, la revisión de algunos contratos como el del Lote 88 del Gas de Camisea, la titulación de los territorios indígenas. Otros temas clave, como la educación bilingüe y el enfoque intercultural en las políticas públicas también ocuparán un lugar destacado en las preocupaciones del nuevo equipo de gobierno que, sin duda, llamará a los dirigentes amazónicos y a los jóvenes intelectuales indígenas a integrar las mesas de negociaciones y organismos especializados donde se abordarán estos temas.
Ganaron los y las jóvenes, los miles que se organizaron y salieron a las calles a demostrar su repudio a la corrupción, a la impunidad, a la mentira, al copamiento de los medios de comunicación por intereses privados, al monopolio de la palabra, a la captura del estado por las iglesias. Y ganamos en ello todos, porque los jóvenes se han vuelto a interesar por la política, porque ésta dejo de ser una “mala palabra”, un motivo de asco, un lugar donde se refugian los comechados y los corruptos, y vuelve ser el espacio donde peruanos y peruanas de todo color, edad, lugar de origen, nos encontramos y dialogamos para construir juntos un hogar común, una patria para todos, el país de todas la sangres que tanto anhelamos.

Ganó el Perú, ganamos tod@s. Ahora nos toca trabajar. Es claro que ningún presidente o presidenta es mago o superhéroe, que ningún equipo de gobierno por capaz, honesto, dedicado que sea, puede hacerlo todo. Es la trampa de la democracia: para funcionar requiere el concurso de la ciudadanía. Nos compete a todos, a los que el jueves marchamos y a los que ayer celebramos en las calles, asegurar que este gobierno si cumpla, que se respeten los derechos, que se haga justicia, que se erradique la corrupción.

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