jueves, 16 de junio de 2011

POST MÓRTEM 2011

Por Augusto Álvarez Rodrich
Fuente:
Diario La República

Ganadores y perdedores de una elección sangrienta.
Ollanta Humala. Buen arranque. Gana respaldo de enemigos recientes y sus mensajes iniciales ayudan a impedir el colapso que algunos anunciaban pero, aunque más apaciguada, la incertidumbre permanece a la espera de los primeros anuncios sobre rumbo y tripulación. Probables tensiones entre los que ya estaban, los que llegaron después y los que falta llegar. Hora de decidir.
Keiko Fujimori. Aceptó su derrota con dignidad. Deja al fujimorismo con peso político y capacidad de negociar el indulto, lo cual siempre fue su objetivo principal. Quizá tenga la sensación de ‘misión cumplida’ y ganas de irse a EE.UU. con Mark, lejos del ajuste de cuentas que se viene en el fujimorismo.
Alan García. Gran derrotado. Ganó el que no quería; confirmó que, candidato que apoya, lo hunde; y el resultado sacó a flote la grieta social de su gobierno. Anda desesperado por llamar la atención, incluyendo su monumento del Morro Solar. Apurado por cerrar un acuerdo con el fujimorismo parlamentario –vía indulto– para protegerse durante el próximo lustro.
Alberto Fujimori. Al borde del indulto, pero la derrota de su hija le negó la legitimización histórica que anhelaba. Quizá esa sea la fuente principal de su depresión actual. Perdió.
Mario Vargas Llosa. Ganó. Su posición sacó a flote lo primitivo de una parte de la derecha. Desde lejos, tendrá gran influencia política en el país. ¿Cuántos pondrá en el gabinete?
Alejandro Toledo. Debería dejar de echarle la culpa a Alan García de su derrota, reconocer que esta se explica, principalmente, por su responsabilidad, y prepararse para ser un jugador importante en el lustro político que viene.
Juan Luis Cipriani. Hizo una de las apuestas más firmes –y lamentables–por una candidatura –la fujimorista– y politizó aún más su actuación cardenalicia. Tiene el desafío de mejorar su reputación. Requiere dosis fuerte de ubicaína y humildad.
Nadine Heredia. ¿Ya quedó claro que el cogobierno no sería con Toledo sino que será con ella? Chica superpoderosa: puede ser la primera dama con más influencia que se recuerde.
Pedro Pablo Kuczynski. Su lance por Keiko melló su posibilidad de ser un referente político del próximo lustro, liderando a jóvenes y promoviendo causas valiosas como la del agua.
Susana Villarán. Buena defensa del fuero edil. Debe ponerse las pilas para afinar su equipo y comunicar bien lo que hace.
Luis Castañeda. Le costará enchufarse en la política de los próximos cinco años. Le convendría parecer menos picón con Villarán.Máximo San Román. Al jugársela por Keiko, tiró por la borda su trayectoria democrática.
Rafael Rey. Un culpable de la derrota fujimorista, de la que aún no se recupera y anda de papelón en papelón.

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