sábado, 30 de julio de 2011

EL JUSTICIERO

Autor: Fritz Du Bois
Fuente:
Diario Perú 21

Después de años de falta de iniciativas para mejorar la seguridad del ciudadano, la mención a medidas que el Gobierno estaría adoptando de por sí ya representa un cambio.
Incluso el hecho de que Ollanta Humala quiera, personalmente, presidir el Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana pone el problema, claramente, encima de la mesa presidencial y debería de asegurar que, al menos en esta ocasión, el tema será prioritario.
En realidad el aumento de la criminalidad ha sido explosivo en los últimos años; hay zonas en Trujillo, por ejemplo, donde asesinan a varios a diario, mientras que son miles –desde modestos taxistas hasta prósperos empresarios– quienes son extorsionados. Por otro lado, el narcotráfico crece a pasos agigantados.
Sin embargo, la solución al problema tiene, inevitablemente, que empezar con una reforma policial. En un país con 28 millones de habitantes es inaceptable que al día solo tengamos a nivel nacional 20 mil policías de servicio protegiendo al ciudadano. Se tiene que aumentar el número total de efectivos, reducir drásticamente la disponibilidad de aquellos que están brindando protección a cualquier tipo de funcionarios, así como automatizar y modernizar las comisarías.
También deben eliminarse innecesarios requerimientos burocráticos que son una carga para el ciudadano y que atan a los escritorios a los policías en lugar de que estos patrullen los vecindarios, permitiendo también un mayor acercamiento de la fuerza policial a la población, lo cual nos parece fundamental.
Por otro lado, en lo que respecta al narcotráfico, ha sido positivo el mensaje de una mano firme contra las plantaciones ilegales. Esta mención es particularmente importante si consideramos que los cocaleros formaron parte de la coalición inicial de Humala y esperaban más bien la legalización o, al menos, la suspensión de los programas de erradicación.
En todo caso tendremos que esperar para conocer las medidas que, efectivamente, se implementarán para determinar si la seguridad del ciudadano mejorará. Lo que sí parece claro es que, finalmente, el Estado estaría asumiendo su responsabilidad.
Ojalá que tanta belleza sea realmente verdad porque ese cambio estaría llegando justo cuando estamos en un punto de rompimiento que parecía salido de un guión, con la población desesperada aclamando como héroes a escuadrones de la muerte o a ‘justicieros’ al paso.

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