viernes, 12 de agosto de 2011

MIDIENDO FUERZAS: LOS MEDIOS Y EL PRESIDENTE

Autor: Santiago Pedraglio
Fuente:
Perú 21

La falta de comunicación directa del presidente Ollanta Humala con los medios de comunicación se ha convertido de pronto en el principal tema de la agenda política. A dos semanas de haber asumido el gobierno, el presidente debe de estar sintiendo sobre el cuello la respiración ansiosa de periodistas y editores.
Sería muy bueno que las preguntas que crean la ansiedad fueran algunas como por qué se ha escogido ese asesor jurídico presidencial o cuál será el papel específico del coronel en retiro Adrián Villafuerte. Igualmente, qué criterio ha primado para designar a la nueva jefa de la Sunat. Asimismo, qué medidas se tomarán para reajustar el gasto presupuestal e iniciar el cumplimiento de la promesa de inclusión social y qué medidas “contracíclicas” se adoptarán ante una posible recesión mundial.
Sin embargo, la cantidad de tinta y tiempo dedicados en estas dos semanas a los trajes de Nadine, al saludo a la Constitución de 1979 en el juramento presidencial, así como a recoger declaraciones de Antauro y a entrevistar a don Isaac Humala, hacen pensar que las “preguntas claves” que movilizan a buena parte de periodistas y “creadores de opinión” no tienen otro propósito que “toledizar” la figura del actual presidente.
No cuesta imaginar el cargamontón detrás de los micrófonos: ¿Qué le parecen los trajes que usó su esposa el 28 de julio? ¿Comparte la idea de su padre de que su hermano Antauro es un precursor? ¿Está de acuerdo con cambiarle el tipo jurídico de acusación para rebajarle la pena? ¿En qué quedó la investigación contra su hermano Alexis? ¿Insiste en que la Constitución en la que usted cree es la de 1979? ¿La cambiará como lo hizo Hugo Chávez? ¿Modificará el capítulo económico? ¿Repetirá el trato del presidente ecuatoriano Rafael Correa a la prensa de su país?
Queda claro que los medios de comunicación que se portaron mansamente con el presidente Alan García hoy quieren imponerle la agenda al primer mandatario, quitarle la iniciativa y horadar sus posibilidades de emprender reformas importantes, como el impuesto a las sobreganancias mineras, la modificación de los contratos de Camisea o el mayor protagonismo de algunas empresas del Estado en el mercado nacional.
El objetivo es limarlo políticamente e irlo ubicando en un pedestal cada vez más estrecho. La gran mayoría de los medios sigue sin extraer lecciones de su fracaso en las elecciones municipales del año pasado y en las recientes presidenciales. A falta de partidos políticos sólidos, se siguen sintiendo los dominadores del escenario.

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