miércoles, 17 de agosto de 2011

NI SIQUIERA UNA RAMA DE OLIVO

Autor: Fritz Du Bois
Fuente:
Diario Perú 21

En la antigua Grecia, a los triunfadores olímpicos les daban una rama de olivo y un eterno reconocimiento. En el Perú moderno, a los campeones –contados con los dedos de una mano– solo les damos desprecio burocrático.
Más aún, ya no es solo la falta de apoyo del Estado o el desperdicio del presupuesto deportivo en gasto administrativo. Ahora tenemos que cuando un deportista es exitoso, debido a su dedicación, un comité de burócratas actúa con mezquindad pese a que ha triunfado.
Así tenemos que Deysi Cori se ha coronado campeona mundial de Ajedrez en la categoría sub 20, pero quienes deciden sobre los Laureles Deportivos no parecen muy inclinados a otorgárselos, prefiriendo guardarlos para cuando se jubile el siguiente dirigente cansado de viajar sin haber aportado. No tenemos duda de que los reconocimientos tienen que ser para los deportistas que han ganado, y el ser mezquinos en otorgarlos únicamente logra que los jóvenes sean desalentados.
Por otro lado, Deysi Cori, al igual que Kina Malpartida y Sofía Mulanovich antes que ella, ha llegado a la cima gracias a su tenacidad y a su esfuerzo. No habiendo recibido ninguna ayuda estatal y dependiendo del aporte de empresas privadas para financiar su participación en cualquier evento internacional.
Incluso, no es sorprendente que sean mujeres quienes dominan los laureles ya que, con un Estado tan ineficiente como el peruano, el deportista siempre estará abandonado. Así que el obstáculo para el éxito en nuestro país es bien alto, requiriéndose de la constancia y perseverancia femenina para lograr remontarlo.
Obviamente, este abandono no se limita al deporte. También se da en la cultura y el arte, por ejemplo. Es por ello que hace tiempo se aprobó una ley de mecenazgo para facilitar el apoyo del sector privado. Sin embargo, esta norma aún no se ha reglamentado. No queda sino esperar que se promulgue rápidamente para que pueda aplicarse en el Impuesto a la Renta del próximo año.
En todo caso, esta nueva hazaña individual de una joven nos debe llevar a considerar el facilitar también el apoyo del sector privado para el deporte. Pensar que algún día a los deportistas les llegará ayuda estatal es engañarnos, y es preferible dirigir, aunque sea una mínima parte de los tributos que pagamos los ciudadanos, a esfuerzos concretos e identificados, antes que arrojarlos íntegramente a la oscura e insaciable boca del Estado.

1 comentarios:

jeronimo dijo...

totalmente de acueredo