miércoles, 24 de agosto de 2011

NO PUEDEN CON SU GENIO

Autor: Fritz Du Bois
Fuente:
Diario Perú 21

No se ha cumplido ni un mes desde que juramentaron en el cargo y el Congreso ya está desprestigiado.
Así tenemos que la mayoría de los parlamentarios no pudo con su genio y simplemente pescaron el cheque que les estaban ofreciendo sin siquiera meditarlo. Es como si tuvieran el instinto de un depredador que, cuando se encuentra frente a apetitosos fondos del Estado, pierde el control y en una muestra de desenfreno se los embolsa en el acto.
Más aun, no parece que los congresistas hayan reflexionado si era adecuado lo que estaban cobrando. Ello a pesar de que los gastos de instalación son, como su nombre claramente lo indica, para alguien que ha tenido que instalarse en Lima para poder cumplir con su mandato.
Es ridículo que quienes no han realizado ese gasto, al vivir en la capital antes de presentarse ante el electorado, reciban el monto y luego digan que pensaban que era para comprar un terno o arreglar el carro.
Incluso, bajo el increíble argumento de que sí podían hacerlo, 'bueno, porqué no tomarlo’, mañana se levantan en peso todo a su paso.
Por otro lado, la culpa siempre la tiene el mensajero y no quienes han pecado. Por lo que después del escándalo que se ha generado estamos seguros de que el presidente del Congreso saldrá nuevamente a atacar a los medios diciendo que si la prensa no rondara el Parlamento, este no estaría tan desprestigiado.
Sin embargo, fue la bancada limeña del gobierno la que preparó una emboscada al resto del Congreso, renunciando en bloque y de antemano al 'derecho’ a recibir el bono por ese concepto de gasto para luego circular la lista de los que sí habían aceptado. No está claro si se ha tratado solamente de una travesura política o es que hay gato encerrado.
En todo caso, lo más lamentable es que este nuevo episodio de voracidad de nuestros parlamentarios ocurre antes de que siquiera se haya efectuado el primer Pleno del nuevo Congreso. Aún no han arrancado y ya estamos desilusionados.
Peor aún, tenemos al frente a un grupo de legisladores que ni siquiera ha pensado si era correcto y ético recibir ese pago. Es aterrador imaginar que, con esa misma ligereza e improvisación, esas personas estarán legislando. Por ello, la renovación por tercios del Congreso debería ser un derecho; no podemos estar condenados a tener que vivir durante cinco largos años con esos parlamentarios.

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