viernes, 19 de agosto de 2011

PREMIOS A LOS PROFESORES CUYOS ALUMNOS HACEN TRAMPAS

Por: León Trahtemberg
leon@trahtemberg.com
http://www.trahtemberg.com

Las encuestas de evaluación de docentes en colegios o universidades pueden ser usadas para retroalimentar positivamente al profesorado, pero también para “tachar” profesores que luego serán despedidos. Esto tiene varios efectos nocivos. Los profesores procuran ser más populares, sacrificando el nivel de exigencia académico o aliviando los requisitos para otorgar buenas notas. A la vez, se poner en manos de los alumnos una herramienta de chantaje y presión a los profesores.
Otra dimensión del uso inadecuado de las evaluaciones lo constituyen los incentivos económicos o despidos de directores y profesores que se han establecido en Estados Unidos dependiendo del nivel de desempeño de los alumnos en las pruebas escolares estandarizadas.
La intención de evaluar aprendizajes de los alumnos es loable y puede ser útil como retroalimentación. Pero usado como indicador del buen trabajo docente se convierte en un incentivo perverso, tal como lo revela la CNN en su informe “Cheating report confirms teacher's suspicions” (8/8/2011). Comenta los escándalos por fraudes en pruebas estandarizadas que se han estado cometiendo desde el año 2001 y que ya ha judicializado a 178 profesores y directores de 44 escuelas públicas.
La investigación empezó a raíz de denuncias de maestros que recibían alumnos con pésimo nivel de lectura o matemáticas que venían de obtener muy altos puntajes en pruebas estandarizadas del año anterior. Encontraron que los profesores incentivaban a los alumnos a copiar en las pruebas, les pasaban las respuestas o las modificaban a la hora de corregirlas. Todo esto porque en Atlanta todos los trabajadores de los colegios que lograban los mejores resultados recibían bonos de 2,000 dólares y además aseguraban la renovación de sus contratos. En cambio los directores y profesores de los colegios que obtenían puntajes bajos frecuentemente eran despedidos.
A falta de una fórmula sencilla (inexistente aún) que permita medir el efecto de los docentes en los aprendizajes de los alumnos, el uso de estas pruebas estandarizadas para premiar o castigar a los directores y profesores, lejos de mejorar los aprendizajes de los alumnos, conlleva el riesgo de desincentivar la buena educación y alentar el engaño y fraudes en las pruebas.

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