jueves, 18 de agosto de 2011

REFORMA POLICIAL

Por: Hugo Müller Solón (*)
mullerabogados@hotmail.com

Hay que reconocer que es indudable que el actual gobierno nacionalista, como ninguno otro anterior, viene demostrando una verdadera voluntad de cambio para revertir y modificar el estado de cosas que mantienen al Perú liderando negativamente las encuestas internacionales y los primeros lugares en percepción de inseguridad, victimización y corrupción.
La decisión del primer mandatario de presidir el Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana, cambiar el sistema de turnos del servicio policial, entre otras medidas inmediatas que permitirán contar con mayores recursos para la Policía Nacional son adecuadas y constituyen indicadores de la voluntad política de ubicar el tema de la seguridad como uno de los factores mas importantes de la agenda pública, pero hay que tener presente que para obtener el éxito y resultados esperados no es suficiente con tener más Policías y más recursos, sino que es necesario transformar la manera de pensar y proceder de los que ya tenemos, seleccionar adecuadamente a los nuevos Policías antes de ser admitidos y formar adecuadamente a los ingresantes. Para lograrlo y conforme se ha observado en la experiencia internacional, se requiere la voluntad política y el liderazgo necesario por parte del Supremo Gobierno que felizmente ya lo tenemos para iniciar ese gran cambio que se llama Reforma Policial.
La seguridad es una necesidad humana y la Policía tiene la responsabilidad de crear las condiciones para cubrir esa necesidad. La institución policial debe proveer un servicio de calidad y eso no se puede lograr si no se tiene personal de calidad. En los últimos años, la Policía no ha hecho ningún esfuerzo para conseguir ese objetivo, salvo el truncado intento de reforma de mediados del 2001 a inicios del Gobierno de Alejandro Toledo y dirigido desde el Sector Interior. En ese entonces se trató de tener una policía más democrática, más respetada, más cercana al ciudadano, menos militarizada, pero lamentablemente el esfuerzo inicial fue abandonado posteriormente por el propio Gobierno, no obstante los importantes avances que ya se venían dando, la creación de la Defensoría del Policía, un Reglamento de Régimen Disciplinario menos castrense, un tratamiento menos militarizado entre policías reemplazando el "Mi" por el "Señor". Ollanta Humala es un nuevo intento de lograr esta vez sí una autentica reforma policial.

(*) Coronel PNP ® – Abogado – Docente Universitario
Responsable del Proyecto Piloto “Policía Comunitaria” de Trujillo (2003-2005)
Defensor del Policía (2005-2006)
Investigador Asociado del Taller de Asuntos Públicos – TAP/PERÚ
Asociado Fundador de la Asociación Profesional de Policías del Perú – APROPOL/PERÚ

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