viernes, 2 de septiembre de 2011

CURRÍCULA NACIONAL EN DEBATE

Por Javier Bellina de los Heros
Fuente:
Bajo La Lupa

“La educación define el carácter del desarrollo, la democracia y la ciudadanía. En esta sociedad del conocimiento, la formación del “potencial humano” debe convertirse en un tema prioritario de toda la ciudadanía. Este no es sólo un problema técnico, ni pedagógico, ni financiero, ni institucional. Implica una visión de qué tipo de sociedad, qué tipo de desarrollo y democracia, qué tipo de civilización aspiramos a formar (…) Surge la necesidad de crear una simbiosis y sinergia complementaria entre el Estado, el mercado y la sociedad civil, entre geoeconomía y geocultura; buscando una civilización más integradora del trabajo, del género, del medio ambiente, de las culturas y de la nueva generación de jóvenes cuyo crecimiento poblacional mundial se genera en el sur. Estos son temas fundamentales para definir el carácter de la Educación ….”(Ricardo Morales Basadre S.J., Presidente del Fondo Nacional de Desarrollo de la Educación Peruana –FONDEP-, Artículo “¿Qué educación? ¿Para qué desarrollo?” de Julio de 2011)
La flamante Ministra de Educación arranca su gestión metiendo el pie en el acelerador, y mal no nos parece. La convocatoria a un gran debate nacional sobre la Currícula escolar está orientada por la necesidad de articularlo con las Regiones, es decir, con diversificarlo eficazmente en función de las necesidades del desarrollo económico, social y cívico. Cuando se abre un debate sobre una estructura formal es para algo, es decir no se trata de dejarla ahí nomás. Se trata de modificarla, de añadirle aportes o cuando menos de plantear cómo se puede manejar mejor considerando tanto las necesidades a las que responde como a las diferencias entre las diversas poblaciones. Este parece ser el objetivo de la Ministra, puesto que nuestra Currícula Nacional contiene muchos elementos importantes y valiosos, pero todos no se pueden aplicar de la misma manera en todas las circunstancias. Precisamente por eso apareció el concepto de Diversificación, para que los diversos niveles del proceso educativo pudieran adaptar el Diseño Curricular a las circunstancias de su población – lo que nos remite de la ejecución de Diagnósticos educativos – tanto como a la forma que tomarían los grandes objetivos nacionales en cada rincón del territorio nacional. Naturalmente este proceso no se limita a las Regiones, pues todos diversifican, por así decir, “en cascada”: Diversifica la región, diversifica la Institución Educativa y diversifica el maestro en el aula. Y hay más actores.

Desafortunadamente, las dificultades para la gestión escolar en nuestros docentes y administradores educativos, sumado a la rigidez e inercia institucional que tiene larguísima data en el Perú, ha dado por resultado que el Diseño Curricular no sea visto ni utilizado como una herramienta, sino más bien como un corsé o una camisa de fuerza. El mejor currículo del universo puede ser arruinado por una aplicación mediocre. Seguramente nuestro DCN no es el mejor del mundo, pero malo no es, siempre y cuando sea un instrumento y no el libro sagrado o la ortodoxia educativa empleada para estrangular la iniciativa y la creatividad de instituciones y docentes.

Qué es esto de la Currícula
Cuando hablamos de Currícula nos metemos en un área intermedia entre las disciplinas educativas que estudian a las Instituciones Educativas, y las que estudian el devenir cotidiano de los procesos de enseñanza / aprendizaje. Podríamos decir, abusando del lenguaje, que la formación de un currículo está determinado por la presencia de entes permanentes y presentes – las instituciones educativas – insertas en la estructura política, económica y social. Al interior de esta estructura se producen actividades organizadas, que se orientan al logro de aprendizajes. La currícula, en pocas palabras, determina qué aprendizajes son los que se deben fomentar, cómo hacerlo, y en qué secuencias y procesos integrativos. Otra manera de verlo sería pensar la currícula como el locus del planeamiento de la transmisión de contenidos de la Cultura considerados valiosos, en la estructura de un sistema educativo dado.
El Diseño Curricular Nacional (DCN) es un documento que expresa la Currícula, válido para todo el Perú, que norma y orienta la Educación Básica Regular (EBR) y sintetiza las intenciones educativas señalando qué aprendizajes deben alcanzarse al final de cada nivel educativo. Para ello se basa en ciertos criterios filosóficos básicos, que determinan los principios y fines de la actividad educativa. También hace uso de criterios científicos, en especial referidos a los diagnósticos educativos, al carácter y rasgos de la actividad pedagógica, y al aprendizaje. En este sentido, estructurar un Currículo empieza por determinar los Fines de la educación, continúa con un diagnóstico del estudiante sobre quien se va a aplicar, sigue con una determinación de objetivos y logros educativos, y culmina en un Plan de Estudios. Y esto para la totalidad del proceso y para cada Nivel educativo.
Aunque los Fines de la educación pueden ser más o menos comunes a todos los peruanos, no lo son los sesgos que puede adoptar de acuerdo a la población servida. A las diferencias entre las diversas ubicaciones geográficas y características humanas de las comunidades, se suman sesgos a los objetivos del desarrollo, distintos según las actividades económicas y las situaciones sociales y cívicas. Este solo hecho demuestra la necesidad de coordinar y articular para poder diversificar con eficacia. También los diagnósticos varían, pues no es igual la situación de aprendizaje de los niños de Rinconada en Puno, los de la caleta de Culebras en Ancash, los de Alto Roque en San Martín, o los de Puna Vaquería en el Cusco. He estado en todos esos sitios, y he observado que la aplicación curricular es demasiado común, a pesar de las evidentes diferencias entre unos y otros. Se ha dicho que la sociedad peruana necesita reencontrarse con la ruralidad, y entiendo que la Ministra empieza por el principio, por las Regiones cuyas autoridades educativas supuestamente deberían precisamente diversificar la currícula. Con seguridad se encontrará que hay muchos factores que propenden a mantener la inercia, y quizá el principal sea el tema docente.
¿Qué se pone en debate cuando hablamos de Currícula? Eso no nos queda claro y esperamos algunas precisiones al respecto. Poner en debate la Currícula podría implicar rediscutir los objetivos y fines de la educación peruana, cuestión sustantiva, pues los diagnósticos no se discuten en sí mismos sino en sus conclusiones, al ser cuestión técnica.

El enfoque de Competencias
Nuestro DCN se basa en el enfoque por competencias. Puede ser discutible, por cierto, pero el hecho es que aún si pensáramos en cambiar el enfoque, no ocurrirá en el corto plazo, por razones obvias. Conviene entonces que sepamos de qué se trata este enfoque. El concepto de Competencia utilizado es más o menos el siguiente: Saber actuar reflexivo, creativo y autónomo para resolver problemas o lograr propósitos en el escenario de la vida cotidiana de los niños y niñas. Este “resolver problemas” se estructura en las dimensiones del saber ser, saber convivir, saber hacer y saber conocer; es decir, propende el desarrollo de la personalidad individual, la personalidad social, las habilidades y la metacognición y autoevaluación.
Hacer el esfuerzo para cumplimentar los fines educativos según los sesgos regionales, y cubrir los diversos requerimientos en competencias ya es un esfuerzo grande. En el punto de la determinación de logros educativos habrá siempre la tensión dinámica entre la competencia a lograr y los medios disponibles. Podemos querer muchas cosas, y en eso el DCN no se nos queda. La cosa es qué podemos hacer objetivamente. La Ministra ha manifestado que se le dará peso específico mayor a las áreas de Comunicación, Matemática, Ciencias y Cívica, en la que se incluye la Educación Física. Esto implica dirigir los medios disponibles principalmente a estas áreas, y orientarlos hacia la resolución de problemas. En el Debate debería entrar cómo hacerlo. Tradicionalmente el principal recurso para ello ha sido la asignación de mayor cantidad de horas, aunque el problema es que desde que el tiempo es un bien escaso, para vestir al Santo hay que desvestir al Otro. A pesar de la estructura por áreas, en la práctica los maestros y la población seguimos pensando en Cursos, en buena medida porque no estamos formados en enfoques holísticos, y la certificación en la formación inicial del maestro sigue aún este criterio, de donde seguimos tratando de encajar cuadrados en círculos. La DCN va desgajando las áreas curriculares desde las cuatro de la Inicial (Lógico-Matemática, Comunicación Integral, Personal-Social y Ciencia y Ambiente), hasta siete en la Primaria, y diez en la Secundaria, por lo menos. La pregunta es si le es posible al alumno promedio de 6 a 12 años mostrar logros y manejar eficaz y eficientemente una estructura balcanizada de siete juegos diferentes de estímulos a la semana, en especial considerando el estado nutricional y social de la mayoría de los estudiantes peruanos. Lo mismo ocurre con los alumnos de entre 13 a 17 años de edad, con sus diez juegos de estímulos distintos a la semana. Quizá la peor parte del asunto sea que en demasiadas ocasiones los estímulos están ordenados en torno a contenidos conceptuales que son objeto de repetición mecánica, la más primitiva de las competencias posibles a desarrollar. Y con ello dinamitamos el mismo concepto de Competencia, y el esfuerzo desplegado se pierde en el deseo de complejizar desde las materias más que desde las habilidades de resolver problemas.

Un problema curricular central
Entendemos que ir en pos de una Revolución Educativa implica mirar los problemas con perspectivas de integración de esfuerzos, más que de hegemonías relativas en tiempo y recursos. Debatir en positivo la real pertinencia de los contenidos conceptuales que planteamos a los estudiantes parece esencial. Quizá sería mejor, es una idea loca que requiere desarrollo, hacer depender ciertas áreas de la de Comunicación, otras de la de Matemáticas y así sucesivamente, de manera que el cuadro de asignación de horas emplee los recursos humanos disponibles para los logros básicos, y así romper el clásico enclaustramiento de los cursos, y orientarlos a las habilidades. Es una idea para iniciar el debate, en lo que a nosotros respecta.

Colofón
Poner en debate la Currícula tiene el problema de que terminas por hablar de todo. Imaginamos que los resultados y aportes de este Debate serán sistematizados y puestos a disposición de equipos técnicos realmente competentes, alejados del simplismo y cortoplacismo de los enfoques neoliberales. Estaremos atentos.

Post-Data
La situación en Chile nos está demostrando que tenemos dos necesidades importantes a considerar: Escuchar a los alumnos, y prevenir las situaciones. Debemos mirar con suma atención qué está pasando allí y sacar las lecciones correspondientes. Además tenemos que felicitar el fin de ese Frankenstein experimental llamado municipalización.

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