lunes, 19 de septiembre de 2011

DESCENTRALIZACIÓN, REGIONALIZACIÓN Y PRESUPUESTO POR RESULTADOS

Fuente: Diario El Comercio

Una de las reformas de Estado pendientes es la descentralización. No debe confundirse esta con regionalización. La primera es el objetivo, la segunda uno de los instrumentos para lograrla. Es positivo, por ello, que el jefe del Gabinete, Salomón Lerner Ghitis, haya convocado a los presidentes regionales y alcaldes provinciales para exponerles el plan gubernamental orientado a avanzar en la descentralización exitosa.
Uno de los aspectos que recalcó fue la necesidad de que “el gasto de las regiones sea eficiente y más dinámico, sin olvidar los necesarios controles que impone el Ministerio de Economía”.
En este sentido resulta alentadora la acogida entre los presidentes regionales y alcaldes del sistema de presupuesto por resultados –un aporte de la gestión del ministro de gobierno aprista Luis Carranza- que con inteligencia el actual régimen seguirá impulsando. La herramienta permite que el dinero de los contribuyentes sea invertido eficiente y transparentemente.
Es un hecho que se requiere simplificar los procedimientos para que la inversión regional y municipal sea fluida y responda a lo esperado y requerido por los ciudadanos. Esto ayudará, sin duda, a erradicar la práctica de las autoridades regionales de achacarle toda responsabilidad de los problemas de sus jurisdicciones al Gobierno Central; algo que aflora, por ejemplo, en el caso de los conflictos sociales o en los continuos pedidos de más partidas presupuestales, mientras muestran pasmosa incapacidad para ejecutar oportunamente sus presupuestos. Esto último es un contrasentido ya que en los últimos años el Gobierno Central avanzó grandemente en la transferencia de funciones, competencias y recursos a las regiones y municipalidades.
Muchos gobiernos regionales –que reciben canon– han demostrado, además, falta de voluntad política e incapacidad técnica para elaborar proyectos que puedan ser aprobados por el Sistema Nacional de Inversión Pública, SNIP, como lo muestra la ya mencionada ineficacia en la ejecución presupuestal.
Así, toda iniciativa que estimule y obligue a los gobiernos regionales y locales a asumir plenamente sus responsabilidades políticas, económicas y sociales en la marcha del Estado, debe ser apoyada. Pero es obvio que los candados del MEF no deben desarticularse, especialmente cuando varias autoridades regionales y locales aprobaron obras inútiles o monumentos que responden a caprichos, fantasías personales o una excusa para echar mano del erario público.
El Gobierno Central y los gobiernos regionales deben, entonces, sentar las bases para consolidar las juntas de coordinación interregionales, así como las macrorregiones propuestas, para impulsar proyectos comunes destinados a articular territorios, para atraer inversión extranjera, evitar duplicación de funciones y desarrollar la infraestructura para dinamizar la economía macrorregional.
A tal efecto es necesario que las autoridades correspondientes expliquen a la población las bondades de este esquema, dejando de lado banderas partidarias, y los caudillismos que frenaron en el pasado reciente las iniciativas para unificar regiones. Esta coyuntura demanda, asimismo, la definición del tratamiento que se dará a las regiones que no reciben canon.

El crecimiento económico y la inclusión social exigen, como condición indispensable, la descentralización política, económica y social, para integrar al interior y a las zonas rurales en el círculo virtuoso del desarrollo nacional que fomente el empleo y mejore la calidad de vida de los peruanos y peruanas en todos los rincones del país.

1 comentarios:

José Mendoza Hernández dijo...

El artículo de El Comercio es apropiado y oportuno. Sin ambargo acusa una actitud redical y tendenciosa.
- En primer lugar, la condición indispensable para lograr el cambio es la descentralización fiscal (sòlo menciona la política, social y económica).
- Igualmente, la aprobación del SNIP es mucho más compleja del que aquí se sostiene y tiene el inconveniente -aún- de ser centralista y "cementero" (No atiende desarrollo de capacidades).
El SNIP es muy bueno y por eso debe estar en manos de los gobiernos subnacionales.
- Por otro lado, la comentada "baja capacidad de gasto" de los gobiernos regionales es un atributo que exhiben por igual el gobierno central y, tambien, los empresarios a cargo del Fondo de compensacion minero.
Finalmente, para ser justo, en el fondo estoy de acuerdo con el artículo: debemos impulsar decididamente la descentralización, la regionalización y el presupuesto participativo.