lunes, 17 de octubre de 2011

DIME CON QUIÉN ANDAS

Por: Federico Salazar
Fuente:
Diario La República

La investigación de la Fiscalía sobre once legisladores no debería sorprender. No es este el primer Congreso recolector de inelegibles. Lo que sí es claro es que, cada vez más, llegan al Parlamento personas con problemas legales y éticos.
En el Congreso pasado hubo congresistas que entregaron facturas falsas, que mataron un perro, que se hicieron masajear los pies por empleados pagados por el Legislativo, que inflaron sus gastos haciendo pasar por asesores a sus empleadas del hogar, entre muchos otros casos.
Hoy tenemos representantes con procesos relacionados a lavado de activos, a robo de señal de cable, proxenetismo, delito ambiental, narcotráfico, extracción clandestina de oro, entre otras perlas.
El número y la gravedad de las acusaciones aumenta de periodo a periodo congresal. ¿Cómo hacen los partidos para ser tan eficientes en la elección de los peores candidatos?
El mea culpa que hizo el presidente del Congreso, Daniel Abugattás, no es suficiente. “Hemos fallado. No hemos hecho una evaluación adecuada. No hemos encontrado la fórmula”, ha dicho.
Yo no creo que hayan fallado. El problema es que no han hecho una evaluación adecuada. El problema es que no han querido hacer una evaluación.
La fórmula que tienen muchos partidos para elegir a gran parte de sus candidatos es su aporte económico a la campaña. No son, pues, los partidos los que buscan a los candidatos sino los candidatos los que tocan sus puertas.
En la búsqueda del poder por el poder se aprueba todo lo que es útil. Si me das treinta camionetas para la campaña, si pones los afiches, los carteles, los polos, dinero, ventajas o lo que sea, subes al carro. Al margen de toda otra consideración.
Un verdadero mea culpa, de cada uno de los partidos, debe empezar por revelar cómo fue su proceso de selección. “La elección de este candidato estuvo a cargo de esta dirigencia”. Los que propusieron, los que pusieron, los que aceptaron a los procesados deben hablar.
Cuando no hay responsabilidad aumentan los abusos. Por eso el Congreso se ha convertido en un imán para los inescrupulosos, los aventureros, los avezados y taimados.
Bajo este sistema, los peores llegarán más lejos. El Congreso es solo una de las arenas políticas. Similar investigación hay que hacer en el Ejecutivo y en los organismos en los que la selección de personal por el poder político no tiene control ni responsabilidad.
No es un problema solo del Congreso. Lo es de toda representación política.
Como afirma el dicho, dime con quién andas y te diré quién eres.

0 comentarios: