jueves, 6 de octubre de 2011

EL PULSEO POR LA AGENDA

Por: Mirko Lauer
Fuente:
Diario La República

Antonio Zapata acaba de escribir en estas páginas (“Una campaña escondida”) que el gobierno padece un carga montón, y que este parte en buena medida de los medios opositores de derecha. En principio una situación así es normal, pero Zapata añade una percepción preocupante: a falta de partidos, los medios fijan la agenda política en el país.
En otras palabras, aquí se discute lo que los medios quieren que se discuta. En este caso, los traspiés del nuevo gobierno, magnificados hasta parecer grandes escándalos políticos. Aunque hay medios favorables al gobierno y medios bastante neutrales, la imagen empezaría a ser que este está perdiendo la batalla.
El comentario de Zapata es preocupante en la medida que este gobierno ya tiene una relación complicada con los medios, que podría complicarse aun más. Aunque podría haber aquí la dinámica de las profecías autocumplidas: algunos medios acosan al gobierno, y en consecuencia el gobierno se va distanciando de algunos medios.
El problema es que hay una delgada línea a partir de la cual empieza a ser difícil chocar con unos medios y no con otros. Propietarios y periodistas mantienen un cierto espíritu de cuerpo que termina definiendo los campos como pro y contra la libertad de expresión. Un lugar hacia el cual con todo gusto la derecha arrinconaría a este gobierno.
Luego está el tema de quién fija la agenda, es decir quién decide qué es importante y qué no. Cada medio intenta ser ese tipo de fijador, aunque hay días, y hasta semanas, en que dan más bien la impresión de neutralizarse unos a otros. Además hay la impresión de que son mejores para lanzar titulares que para sostener campañas.
Sin duda el gobierno, a todo nivel, es un competidor con recursos en lo de fijar la agenda política, y de hecho este lo viene haciendo desde el primer día. Lo que no puede lograr es que una mayoría de los medios apruebe el 100% de sus iniciativas y declaraciones. Ni puede evitar que algunos medios intenten demolerle a uno u otro funcionario.
La situación es incómoda. Un gobierno elegido debe gobernar y a la vez debe soportar las críticas, incluso las de mala fe. Pero soportarlas no quiere decir que no pueda responderlas, con hechos y con palabras. Algo que bien realizado es una de las maneras de desfijar la agenda que se le quiere imponer.
Es cierto, como afirma Zapata, que la derecha quisiera romper la alianza de gobierno (no se sabe bien por qué). Ante esto cabe comentar que una de las maneras de prevenirlo es evitar el choque con los medios de la extrema derecha, algo que solo requiere endurecer un poco el pellejo e invertir un poco más en propaganda.

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