jueves, 13 de octubre de 2011

ÉTICA CONGRESAL VERSUS OTORONGUISMO

Fuente: Diario El Comercio

Ahora que, finalmente, se acaba de instalar la Comisión de Ética Parlamentaria, es preciso preguntarse: ¿Tendrán los integrantes del nuevo Congreso la voluntad y la firmeza de marcar un punto de quiebre que deje atrás el llamado otoronguismo, la mal entendida disciplina de partido y los abusos de la inmunidad parlamentaria?
La demora en integrar e instalar la comisión despertó suspicacias. Habrá que esperar que se apruebe la agenda de trabajo y el tratamiento de los primeros casos para juzgar el derrotero. La meta se presenta muy ardua, tanto por el desusado número de congresistas denunciados, cuanto por la gravedad de las denuncias, desde faltas éticas y conflictos de interés hasta graves delitos.
Los partidos y movimientos con representación congresal tienen aquí una valiosa oportunidad de reivindicarse ante la ciudadanía por llevar entre sus filas a personajes realmente impresentables que dejan muy mal paradas a sus agrupaciones y al propio Parlamento. ¿Dónde están los mecanismos de selección? ¿Quién y cómo se dirigen los procesos de democracia interna? ¿O acaso se componen las listas de acuerdo con los aportes del candidato, sin considerar los graves perjuicios posteriores?
El asunto es tan grave para la institucionalidad democrática, por lo que urge también poner en agenda las iniciativas para replantear la inmunidad e introducir la revocatoria congresal y la renovación por mitades o tercios. De lo que se trata, finalmente, es de que los representantes elegidos asuman su responsabilidad, se dediquen a legislar y fiscalizar mirando el interés nacional –y no intereses particulares– y rindan cuenta permanente de sus acciones a los ciudadanos. No como sucede ahora, que apenas elegidos, se olvidan de sus electores y promueven agendas venales.
El flamante presidente de la comisión, Humberto Lay (APGC), ha declarado que no habrá persecución ni tampoco blindaje a ningún colega denunciado por inconducta, pues los casos serán abordados con imparcialidad, objetividad y serenidad.Es lo que se espera de esta comisión, y de la subcomisión de Acusaciones Constitucionales, para desaforar y poner en manos del Poder Judicial a los indeseables que conculcan la ley, se aprovechan del cargo y traicionan la voluntad popular. En tanto, la ciudadanía y la prensa permanecen alertas para denunciar cualquier intento de blindaje partidario o negociados entre bambalinas que puedan desvirtuar el trabajo de la comisión.

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