sábado, 15 de octubre de 2011

VIOLENCIA SOCIAL Y TV PERUANA

Por José Salazar A.
jose.salazar.ac@gmail.com
Fuente: Bajo La Lupa

Esta debería ser una mala noticia para los canales de televisión. Pero es posible que, encerrados como están en sus propios estudios de producción, de marketing o de ventas, no se dan cuenta — o no quieran hacerlo — del continuo y creciente rechazo que generan los contenidos de sus propios noticieros.
El sufrimiento de una niña de 5 años antes de morir en manos de su padrastro, o el de una adolescente que tiene que soportar las caricias de su propio padre que intenta violarla son sólo algunas de las imágenes repetitivas que no merecemos los televidentes.
Y no se trata de cerrar los ojos ante la realidad cruda de un país que, lamentablemente, se hunde en la descomposición social, casi en el salvajismo puro. No. Se trata de exigir calidad en los contenidos y menos sensacionalismo; más interpretación seria de los hechos antes que sobre actuación, más criterio de edición en lugar de una sobre representación de la violencia real; en definitiva, se trata de pedir un alto grado de autocontrol, de auto censura y, si es posible, de autocrítica que permita atenuar el alto impacto que generan sus contenidios en una sociedad ya bastante golpeda por la violencia e inseguridad ciudadanas.
No debemos aceptar nunca más las explicaciones simplistas de que los noticieros sólo responden a la demanda del televidente, de que la audiencia pide este tipo de noticias violentas y, por lo tanto, hay que satisfacer esa demanda, ofreciéndolas en extenso, teatralizadas, sobre actuadas. Ello es sencillamente un razonamiento simplista, injusticable, carente de sentido común y de profesionalismo.
¿Los dueños de los canales de televisión, directores y conductores son conscientes del impacto que ocasionan estos contenidos violentos? ¿están generando más violencia con ello? Los expertos pueden responder mejor esta pregunta, pero el debate nos dice que una persona expuesta a la violencia en la televisión tiene más probabilidad a ser violenta.
Un excelente estudio sobre el tratamiento de la violencia en los medios de comunicación escrito por Clemente Penalva, de la Universidad de Alicante, concluye: "Aunque consideremos que los medios dan lo que el público pide, este argumento por sí solo vale para los géneros de entretenimiento, pero no para los de la información y la formación. A no ser que se renuncie a la consideración de los miembros de una sociedad como ciudadanos y se les sustituya por consumidores. La información es un recurso básico de una sociedad democrática, de individuos libres, racionales e instruidos y la obligación de los medios es no abandonar su papel instructivo y difusor de conocimientos".
¿Será que en el Perú ya nos hemos convertido en simples consumidores? Si es así, entonces exijamos a los medios de comunicación que asuman responsabilidad en sus funciones y se planteen la necesidad de examinar cómo deben actuar en una situación tan delicada. Adicionalmente, debemos promover la aparición de un televidente más crítico que exija políticas de autoregulación y presione por contenidos más limpios.

Es posible que los medios en el Perú estén aún lejos de asumir un compromiso serio con la RSE, aquella que suelen exigir con vehemencia a otras instituciones. En América Latina, por ejemplo, apenas el 10% de las empresas periodísticas tienen un Código de Ética de acceso libre, el 71% no realiza acción alguna sobre RSE, mientras que el 3% publicó algún tipo de balance social o reporte de sostenibilidad.
Es decir, temas como el medio ambiente, el desarrollo de su entorno más inmediato o su apuesta por el desarrollo sostenible aún no forman parte de sus agendas.
La tarea pendiente consiste en integrar la RSE al interior de estas organizaciones, de manera tal que consideren mejor a su principal grupo de interés: el lector, oyente o televidente. Se trata de exigir una gestión responsable de sus contenidos y un entendimiento cabal del efecto de la TV sobre la sociedad. ¿Es mucho pedir? No lo creo. Los medios de comunicación no deben abandonar su funcion de orientar, educar, transmitir conocimiento y entretenimiento sano, entre otras funciones.
El nivel de sensacionalismo que se observa hoy en los noticieros es sencillamente irresponsable e inaceptable.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo.
El argumento de que publican "lo que el publico pide" no esta sustentado en estadistica alguna.
Al menos en una investigacion que realice, pedian entretenimiento, pedian educacion, pero ninguno pedia tal cantidad de escenas morbosas que llevan a la insensibilidad ante el delito.
Esta demostrado científicamente, multiples veces, el efecto directo de presentar casos de agresion y la imitacion de esas conductas por los expectadores, pero no lo toman en cuenta porque el motivo real de los medios de comunicacion es otro, y es ajeno al desarrollo social.
Elena Miranda