jueves, 20 de octubre de 2011

VOTO PREFERENCIAL Y OTRAS REFORMAS

Fuente: Diario El Comercio

Las recientes denuncias que involucran a un considerable número de congresistas en múltiples investigaciones legales han puesto sobre el tapete nuevamente las reformas constitucionales pendientes, como la eliminación del voto preferencial. Desde que se aprobó la Ley de Partidos, después de una intensa negociación y venciendo las resistencias de agrupaciones políticas incluso de larga trayectoria, quedó claro que esta norma tenía vacíos.
En un país donde carecemos de un real sistema de partidos, se requieren normas claras que eviten –como podemos comprobar hoy– la proliferación de movimientos sin ideología o programas de gobiernos, y el ingreso al Parlamento de personas con hojas de vida cuestionable.
La valla electoral fue un paso importante: sentó un precedente para frenar la dispersión del voto en propuestas políticas improvisadas y electoreras, pero quedaron pendientes las distorsiones que suele generar la formación irregular de las listas congresales.
La Ley de Partidos tiene que perfeccionarse y ello implica medidas puntuales, reseñadas en esta columna, como actualizar doctrina y propuestas partidarias, reformar cuadros, formar líderes y equipos técnicos. Además, debe restringirse el ingreso de invitados e institucionalizar y hacer efectivas las elecciones internas, con supervisión de la ONPE. Se requiere establecer mecanismos de control y de sanción para el manejo de los fondos partidarios, facilitar la supervisión de los aportantes y sus contribuciones por parte del Jurado Nacional de Elecciones y la Unidad de Investigación Financiera.
Volvemos a repetir: el nuevo Congreso no puede sustraerse de la grave responsabilidad que le atañe de recuperar su prestigio, dar las leyes que demanda el interés nacional y garantizar el éxito del nuevo gobierno. Para ello tiene que abordar estas reformas que, por desidia, irresponsabilidad o cálculo politiquero, fueron postergadas reprensiblemente.
Entre el 2006 y el 2011 nada hizo por aprobar el voto facultativo o eliminar el preferencial, dentro de un paquete de acciones orientadas a modernizar la institucionalidad partidaria. Qué decir de los proyectos para restituir la bicameralidad o revocar congresistas. Convendría que este Parlamento, en estos días particularmente vilipendiado, inicie el proceso de reformas en beneficio del país y la imagen actual del Legislativo.

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