miércoles, 16 de noviembre de 2011

COYUNTURA Y LARGO PLAZO

Autor: Güido Lombardi
Fuente:
Diario Perú 21

La sanción de 120 días de suspensión (la máxima que puede aplicar la Comisión de Ética) impuesta al congresista Omar Chehade es conveniente y oportuna: revalora la imagen del Parlamento, revierte –por lo menos en parte– la generalizada percepción de que “otorongo no come otorongo” y, sobre todo, permite despejar la agenda nacional de la turbidez que el aquelarre del 4 de octubre había producido, aun cuando todavía pasará un tiempo antes de que las instancias correspondientes se pronuncien sobre el tema de manera definitiva.
Despejado el ambiente, ¿cuáles deberían ser los temas que concentren la atención de nuestras autoridades? No cabe duda de que, aun sin escandaletes, la coyuntura puede imponer su monótona –y a veces crucial– urgencia y exigir definiciones rápidas y claras. Un ejemplo de ello es el supuesto dilema entre agua y minería que el Ejecutivo haría bien en poner en lugar destacado de su lista de prioridades.
Pero, en ningún caso, el día a día debería impedirnos una perspectiva de mayor alcance, por no hablar de largo plazo, algo que a la mayoría de los políticos parece quedarles demasiado lejos.
El Centro de Estudios Estratégicos de IPAE es una de las instituciones que ha venido insistiendo tercamente en ese esfuerzo de prospectiva, fijando como horizonte temporal el año del bicentenario de nuestra independencia. No se trata solo de ver a dónde nos va a conducir la inercia de las tendencias preexistentes, sino de plantearnos cómo modificarlas para obtener los resultados que imaginamos como deseables. Para un gobierno que ha hecho de la inclusión social el eje de su propuesta, preguntarse cuánto mejorará en los próximos 10 años el acceso a los servicios públicos o cómo se incrementará la calidad de la educación pública resultan interrogantes vitales.
Quizá, sin Chehade de por medio, ha llegado el momento de planteárselas.

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