miércoles, 9 de noviembre de 2011

EL COLOR DEL GATO

Por: Carlos Reyna
Fuente:
Diario La República

Raúl Castro, líder del PPC, y Humberto Speziani, de la CONFIEP, están contentos con las declaraciones del presidente Humala por sus cien días de gobierno ante cuatro periodistas.Al primero le parece que estamos ante “una forma de gobernar más gerencial”. Al segundo le “ha dado confianza lo que ha dicho, ha sido sincero”. Esto no tiene que ver con el pedido del Presidente para que renuncie Omar Chehade, ni con la ratificación de que no buscará la reelección ni la candidatura de su esposa Nadine.
Tiene más que ver con las señales que ha dado el Presidente de que el gobierno dará su aval al proyecto Conga de Minera Yanacocha y de que no habrá reforma constitucional durante su mandato.Sobre Conga, Ollanta ha señalado que se va a respetar lo que el Estado ya ha firmado y ha aludido al principio de autoridad. Reconoce que el proyecto tiene oposición social, pero la atribuye a malentendidos.
Sobre la reforma constitucional, ha expresado que no le preocupa, que no desea causar división, que su prioridad es dar confianza a la inversión con un gobierno concertador y de diálogo.Quizás lo que más ha gustado a algunos es que, en dos oportunidades de la entrevista, el Presidente usó esa frase del pragmatismo chino que tanto gustaba citar Alan García para contentar al mundo de la inversión: no importa el color del gato si caza ratones.
No reviste mayor problema que un Presidente se las ingenie para tener una buena onda con los inversionistas, especialmente para un país como el Perú, sin duda expuesto a los efectos de una eventual crisis económica mundial.
Donde sí hay problema es, por un lado, en subestimar las razones del rechazo social y político que hay en Cajamarca a un proyecto que pone en peligro importantes fuentes de agua. Un amplio rechazo que es compartido por alcaldes y autoridades regionales.
Y, por otro, en dar crédito a la idea de que las reformas de la Constitución provocarían división. Por el contrario, hay reformas institucionales y económicas que ayudarían a atenuar las hondas divisiones que ya tiene el Perú.
A veces sí importa el color del gato, sobre todo si hay que cumplir no sólo con traer inversión, que ya lo hicieron otros felinos, sino con la promesa de democratizar al país, que es lo que más interesa y aún falta.

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