viernes, 18 de noviembre de 2011

LA PRIMERA PAREJA

Por: Mirko Lauer
Fuente:
Diario La República

Desde la primera hora una parte de las críticas a Ollanta Humala ha venido de la incomodidad de ciertas personas frente al alto perfil de su esposa Nadine Heredia. Al parecer una parte del público tiene ideas propias acerca de lo que debe ser la conducta de una primera dama. Conducta que puede definirse, precisamente, como un bajo perfil político.
Parece que los mayores irritantes son la idea de que Heredia tiene más ñeque político que su esposo, algo que no está demostrado ni parece fácil de demostrar, y sus frecuentes apariciones en actos públicos presidenciales. Los más nerviosos implícitamente postulan algo así como que ella le está robando la presidencia a él.
Si lo primero fuera cierto tendríamos que alegrarnos. No es fácil contar con un asesor tan cercano, dedicado y crítico como un cónyuge. Que lo diga Bill Clinton. Ser un político habilísimo nunca le impidió apoyarse en las habilidades de la abogada Hillary Rodham Clinton. La cual, dicho sea de paso, tuvo que bajar el perfil durante su presidencia.
En cuanto a lo segundo, las apariciones de la primera dama son más un tema de estilo, puesto que el cargo no existe en el organigrama, y todo está más o menos guiado por la costumbre. Si observamos 20 años de performances al lado de un primer mandatario, la norma es la variedad, en todos los casos sazonada por un coro de disgustados.
Pero si Heredia sigue elevando su perfil van a surgir algunas preguntas razonables. Una es si sus declaraciones deben ser tomadas como opiniones personales o como opiniones de una vocería oficiosa de Palacio. En muchos casos la diferencia puede resultar intrascendente, pero en otros puede ser necesaria la precisión.
Luego está la idea de que una primera dama con real influencia puede generar una corriente de lealtades diferenciadas en el poder. Esto no parece tener problemas legales, pero puede ser un factor de abrasión en las alturas. El público mira con sospecha las dinámicas de corte en los sistemas electorales.
En tiempos de FBT se hablaba de los violeteros (por Violeta Correa) y en el primer gobierno de Alan García hubo alusiones al pilarismo (por Pilar Nores), pero nada confrontativo salió de allí. Ambas primeras damas se dedicaron a obras sociales, siguiendo una tradición iniciada por Francisca, la esposa de Óscar R. Benavides.
En un país donde la familia es una institución con problemas prácticos (20% de hogares a cargo de una mujer en el 2000, 30% en el 2007, según Cepal), una pareja bien avenida y colaboradora en la presidencia es una buena noticia. Además, ¿quién necesita la mesa del gabinete cuando tiene disponibles todos los demás muebles de la casa?

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