lunes, 5 de diciembre de 2011

LA CORRUPCIÓN GENERA LA DESCONFIANZA

Por: Marcela García Guerrero
Directora de Trujillo di?


Nuevamente los conflictos sociales, nuevamente la toma de carreteras. Respuesta más o menos decisiva del gobierno. Meas culpas y tiradera de responsabilidades, esto desde la empresa, los medios, en fin, acabamos de vivir, o mejor dicho estamos viviendo más de lo mismo y lo seguiremos haciendo o sufriendo hasta que realmente no se tome al toro por las astas y se vea el problema desde sus raíces. No es de la noche a la mañana pero es momento de hacerlo.
La desconfianza ancestral, está en los genes de nuestras comunidades andinas, estos también han emigrado a las grandes periferias de las ciudades, a las mismas ciudades y se han ido introduciendo en los que por diferentes circunstancias no tenían porque sentirlo.
Perú es el país de la desconfianza mutua y seguirá incrementándose porque hasta el momento nadie ha asumido, o se toca temporalmente el problema central que es el de la corrupción enfermedad mortal para una sociedad, enfermedad convertida ya en metástasis. Pero como el cuerpo, las sociedades también reaccionan, y estos son los levantamientos o “conflictos” que están presentes en el país, y lo seguirán estando hasta que se atienda el problema de fondo.
Tenemos que asumirnos tal como somos, no podemos seguir ignorando el gran conflicto social que nos aqueja, es momento en que el gobierno de prioridad a la contratación de especialista en temas sociales. No podemos seguir dividiendo al país en grupos, por ejemplo: empresarios, comunidades, revoltosos o ex militantes políticos o extremistas. Tenemos que comprender antes que nada, comprender para ir paso a paso dando la solución a siglos de inacción, olvido y desencuentros. Soluciones si las hay, personas capacitadas y preparadas para esto también. Es muy simple quedarse solo en: “Sin empresa, o minería, no hay ingresos. Se necesitan estos ingresos para los programas sociales.- Etc. Etc. Es muy simplista reaccionar solo frente a la violencia, el diálogo es la base de la democracia, este se construye paso a paso dando señales claras de respeto y tolerancia y sobretodo conocimiento de nuestra realidad.
Es hora de construir un Perú justo, democrático, participativo, en el que todos tengamos las mismas oportunidades, es hora de vacunarnos contra la corrupción con medidas claras, con una justicia transparente y con sanciones ejemplares.

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